El deseo lleva grietas por la carne a toda la ropa.

Sin invitar entra a cualquier lugar y sale sin verse. 

No está, ni están pidiendo lágrimas que no vuelven por nadie. 

Ahora más sin Dios, la luna es ánima de arma sin bienvenida. 

No cae temprano, no trae temprano la realidad el viento como no recordar mil veces, cómo no contar mil veces el cielo de vida en tierra de cucurucho. 

Donde no encuentren tu llave, se niega como todo lo invisible del mundo. 

Una lucha sin corazón cuenta hasta atardecer, deja sin gritos con el tuyo. 

Sólo allí a una perfecta mentira,tocar y poder hacer al sol un día un daño diferente.

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