
Hace varios años que las letras me han dejado. El caudal que transportaba el torrente de palabras se ha secado, a penas brotan, tímidas, como un pequeño chorro de agua que todavía no encuentra fuerza suficiente para volver a surgir, y adentrada en un territorio inhóspito, reconozco, poco a poco fui perdiendo claridad.
El mapa que me guiaba fue cubierto y opacado por una niebla densa que entorpece mi visión. Los ríos de mi bosque han perdido su esplendor; sin embargo, la humedad permanece, y aunque esto provoca la niebla mental que me entorpece, hace brotar la esperanza de volver a recuperar la claridad.
Y aunque avanzo casi a ciegas y en el fondo todo pesa, aún me esfuerzo por recobrar la lucidez.
Niebla mental, ¿vacío espiritual?
Karla Cai
OPINIONES Y COMENTARIOS