Todas las botellas encierran tempestades

Todas las botellas encierran tempestades


Mirando las pinturas rupestres, la gente se convierte en gente.

Un agricultor dibujó en la cueva una flor

y olvidó, la grandeza de la abeja.

Cuando una piedra descubre su final, se arrepiente de sus torpezas,

la carne aúlla, recuerda.

Flotan mostrando rendijas,

todas las botellas, el viento clama desde el interior.

Desorientadas, hacen sin quererlo, una tempestad.

Una tormenta advirtió al mar de su desgracia.

Llegaron olas encerradas, rodeadas de cristal,

y el mar quedó sobrecogido.

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