Me hundo en la cama entre lágrimas que me fragmentan

Me despersonalizo dudando de mi humanidad, de mi realidad

Entonces, se acerca a mi

Es libre, y le da igual si estoy lastimada, le gusta jugar con mi estabilidad

Me seduce cada noche y me pierdo en sus curvas

Si intento tocar su cintura o sus piernas, entre mis manos ella se hace tierra

Así que me quedo quieta, totalmente a su merced

Me llena de recuerdos con cada roce

Alimenta el fuego de mi pecho

Me calma la sed con su saliva

Sus labios son tan suaves y dulces, pero cuando intento verla a los ojos, no hay nada 

Está vacía 

Aún así, ella lo es todo para mi

No puedo dormir tratando de encontrar el sentido al todo, a mi propia existencia

Y cuando siento que al fin obtengo respuestas, mis manos se enredan en su cabello

Ella sonríe y otra vez atrapa mi cuerpo con sus brazos frescos de aire y profana mi mente

Me tortura su voz que me duerme, porque cuando abra los ojos a la mañana siguiente, ella ya no estará

La sequedad en mi garganta volverá

El fuego de mi pecho se debilitará

Y me pesará la idea de terminar ya con esta sensación de caída, hasta que llegue la noche, otra vez

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