A José Pablo Manzanares
Por José E. Díaz
José, nombre santo y escogido,
custodio fiel del Niño prometido;
Pablo, apóstol de fuego y valentía,
que llevó la cruz con fe y osadía.
Dos nombres lleva tu destino escrito,
como un llamado divino y bendito;
no es casualidad que estés ahí,
Dios puso tus pasos donde debían ir.
Docente humilde, de corazón sincero,
servidor constante, noble y verdadero;
tomaste las llaves con manos de fe,
porque el cielo sabía muy bien por qué.
Buen padre, esposo amante del Señor,
hombre de patria, trabajo y honor;
quien sirve al pueblo con amor profundo
siembra esperanza y transforma el mundo.
Nada es coincidencia, todo es providencia,
Dios recompensa la fe y la obediencia;
y hoy te sostiene con gracia y abrigo,
porque sabe que siempre caminarás contigo.
José y Pablo, reflejo de luz,
nombres marcados por Cristo Jesús;
que nunca se apague tu llama encendida,
pues servir a Dios es servir a la vida.
Gracias por dejar tus huellas de bondad,
por enseñar con fe y humildad;
que el cielo bendiga tu caminar entero,
José Pablo Manzanares, siervo verdadero.
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