En la penumbra de esta mi mazmorra

no logro sino ceder a la luz,

preso del «corto» de «Un perro andaluz»

maniatado por las sombras con porra.

Múltiples «Títeres de cachiporra»

tornan el entretenimiento en cruz

sin ser capaz de hallar el tragaluz

para escapar del yugo de la zorra.

Y constantemente bombardeado

no logro asomarme con mi silencio

al borde de mi mundo secuestrado,

robo de mi tiempo que no licencio,

un tiempo del que he sido despojado,

y ante su falta ahora reverencio.

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