Podés afincarte sobre tus inseguridades. Sería bueno que lo hagas. No busques la certeza que no llegará, para desde allí construirte. Es que el tiempo es escaso y es urgente tu construcción, tu basamento y desarrollo. 

Hemos de partir de lo precario para construir nuestro ser. No sueñes con encontrar grandes verdades (que acaso no estén disponibles); seguí los mejores instintos morales que heredaste como parte del equipo natal. 

Llevamos como parte de nuestra dotación hereditaria, como un componente primordial innato, las directivas que infructuosamente buscamos por fuera; el ser nace sabiendo qué cosa es buena y qué cosa es perversa. 

Un flujo de esperanza surge incesante desde el abismo central de eso que llamamos alma (ser, espíritu). Pero, distraídos y enredados en lo circunstancial y pasajero, no acertamos a sumergirnos en ese flujo.

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