El sujeto 

Decretó palabras de un amor tardío
frente a una esperanza que nunca aguardo;
confeccionó letras en un mar baldío
y en su propio engaño, el hombre encalló.

Se creyó poeta, mas fue un caminante
que leyó muy poco su propio interior;
guardó cada sombra, cada error constante,
hasta que el abismo fue su único autor.

Salió de las ramas de aquel viejo foso,
Así destinado fuese para el fin;
el ocio fue el germen de un verso tortuoso
que hoy crece salvaje como un mal jardín.

¿Qué tan perdido se encuentra el sujeto?
¿En qué punto ciego la meta olvidó?
El errante es el alma del autor que objeta,
que perdió el camino… y jamás regresara.

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