No necesito que me bajen la luna, aprendí a mirarla de frente y a no pedirle permiso al cielo.
Pero vos llegaste igual, sin promesas ruidosas, sin querer conquistar nada.
Y me encontraste en esas noches calladas donde quedo arrancando boababs del alma para que no me rompan el mundo.
No huiste…te quedaste cerca, sin invadir, como quien entiende que amar tambien es saber esperar.
No intentaste sacarme las espinas, ni cambiar mi forma de arder.
Solo aprendiste a rozarlas sin lastimarte y sin querer que dejen de ser mías.
Y entonces pasó algo simple, pero enorme…dejé de pelear sola.
Porque en medio de mi cielo incierto, vos no trajiste respuestas, trajiste presencia.
Y cuando me pierdo, cuando me olvido que el cielo tambien es mío, no me regalas rosas.
Me dibujas girasoles en el alma y no es que alcance, es que por primera vez, no hace falta más.
Adriana 🌼
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