Me sorprende el poder tan grande que puedo llegar a tener, pero al mismo tiempo, me impresiona lo frágiles o débiles que somos ante el universo y la propia naturaleza.

¿Acaso el poder es tan grande como sus letras y espacios?

El poder es tan grande como sus definiciones y acepciones. Tanto que acompaña al más grande ser y al más admirado de los hombres.

El poder gobierna gracias a la fertilidad de la mujer, su esencia y espiritualidad.

Creo que todos poseemos increíbles poderes.

Algunos nos ayudan a crear o sanar, otros poderes parecen perfectos para poder destruir.

A mi me gustaría reconocer el poder de la caminata.

Caminar y poder aliviar tu mente junto con la bondad de tu cuerpo fiel a ti, es maravilloso.

Una caminata alivia, reconforta y nutre.

La caminata me da el poder de meditar, de pensar y tomar decisiones.

Caminar es ese hueco entre el universo, el tiempo y la vida en el que puedo tener el poder de ver todo mi panorama. Lo que necesito para encontrar el camino a mi tranquilidad.

La caminata no es para cualquiera. Pero si es una decisión que cualquier persona puede atreverse a tomar.

El poder y la caminata me permiten ser y hacer.

Ir más allá de aparentar.

Mi poder me permite resistir.

La caminata me permite descansar y recargar la energía que necesito.

Te recomiendo una caminata que te ayude a centrarte, como un refugio extra que puedes tener todos los días.

Sobre el poder, el poder siempre nos acompañará por más perdida se encuentre nuestra alma.

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