Echaré de menos mi casa escondida entre las hojas,
la distancia entre nosotros se está haciendo invisible.
Mi carne asustada debajo de un parche blanco, sigue ahí,
inmóvil.
Sé que ese día vendrá entre signos de exclamación.
Así como la caña de matar peces,
no tiene un río para ella,
yo tampoco, tendré un cielo para mí .
OPINIONES Y COMENTARIOS