El camino nace junto a los hontanares

entre verdes cerros y quebradas se pierde,

mientras los pájaros le cantan a su paso

en la llanura inmensa reaparece alegre.

Gira, viene, se estrecha, pero continúa;

su estela se ve desde las cimas baldías

donde es pisoteado, aplanado, suavizado

por aquel errante que busca un nuevo día.

¿Será tal vez este camino el derrotero?

¿o quizás un guía para los desolados?

Es sin duda, el que lleva en lontananza,

más allá del lugar recorrido y deseado.

Éste descenderá, se alzará o simplemente

deslizará suave su lecho en la llanura;

brindará su acogida desinteresada

al afligido vagabundo con ternura.

El resonar de aquellos pasos le entretiene,

le sensibilizan los cantos y lamentos

haciéndose un tanto carnal y casi humano

ni olvidando su misión en cada momento.

Camino, larga huella… estela de polvo

compañía eterna de muchos solitarios

te invitaré a voltear sólo por un instante

para que mires a este feliz solitario.

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