He soñado contigo… Esta noche he soñado contigo y quería dejarlo plasmado antes de olvidar. Quería dejarlo escrito porque no quiero olvidar, no quiero abrir los ojos y que tu rostro se esfume entre vientos de primavera. He soñado contigo y hoy he dormido mal, he mirado fijamente a la oscuridad del dormitorio y he sentido un vacío sepulcral, con recuerdos del pasado que se agolpaban en unos ojos doloridos, en un cuerpo que buscaba una postura cómoda para recuperar un sueño al que quería regresar.

Son fechas jodidas, no lo voy a negar. Se acerca tu día y en el firmamento ya no existe el resplandor de antaño. Todavía guardo en la mente aquella ocasión en la que te abrazaba, te pedía que no te marchases y tú, solemne, me dijiste que no, que te tenías que ir… Pero yo quería un abrazo eterno, un último abrazo gracias al cual guardar tu olor en la más profundo de mi ser para que me acompañase el resto de mi camino, ese que ahora ya no recorro junto a ti. Por eso, y porque el maldito nudo en la garganta aparece cada vez que replico cada segundo de aquel sueño, son fechas jodidas.

Hoy he soñado contigo y, nuevamente, el despertar ha sido complicado. Quizá mi cabeza no quiere superarlo, o quizás el corazón ha decidido que debe reducir el ritmo de su latir para acompasarse a la calma que emanabas aquella vez que te vi. No lo sé… He recurrido, lo confieso, a ese mismo audio que en muchas ocasiones ha servido para inspirarme y que, por miedo o tal vez por vergüenza, he dejado en el tintero para no demostrar que hay veces que me cuesta enfrentarme a una realidad sin ti. Ha pasado tiempo, sí, lo confieso, pero un día te prometí que seguirás presente en mí y que hallaré la forma de volver a verte.

Mientras tanto, busco lejos de ti. Busco alejarme mientras insisto en encontrar un contacto que, joder, se antoja complicado. Busco alejarme y huir para observar de lejos ese proceso de catarsis que, tarde o temprano, deberá hacer mella en mí para permitirme seguir adelante y librarme de las cadenas de un pasado al que me gusta regresar de vez en cuando, al que me gusta sentirme atado. Esta noche ha sido una paradoja constante y quiero pensar que seguimos orgullosos el uno del otro… Estaba empeñado en quedarme, en observar tu mirada fija en la mía, en tus manos, tu risa y dibujando una mueca de felicidad en la mía. A la vez, buscaba irme para que la realidad no me diese de lleno en mitad de la noche.

Regreso… Y regreso un lunes, un lunes desde el cual se acerca el rojo del calendario, ese día por el cual mis palabras sonaban nerviosas porque implicaba poder felicitarte. Regreso a las de siempre, a la prosa en la que uno siempre podrá confiar para liberar la rabia, la nostalgia y los últimos roces de piel que intercambiamos antes de que optases por abrir la puerta y, sin yo poder hacer nada, girarte una última vez después de un último abrazo y decirme que te tenías que ir. Estoy enfadado porque te pedí un abrazo eterno pero aun así estoy realmente convencido de que nos volveremos a ver, abuelo.

Hoy he soñado contigo y quiero decirte, una vez más, que te quiero mucho y te echo de menos…

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS