En mi metáfora de vida puedo decir que ya no escribo solo, alguien escribe conmigo,
Veo como en mi laptop al utilizar el mouse tengo la impresión que me mira, incluso se pone nervioso cuando lo utilizo mucho y su carga está por terminar en ese guiño intermitente y siento que hay una promesa o tal vez una condición para continuar
Pero el lenguaje nunca ha sido fijo ni absoluto todo depende…
De quién mire
De quién lo interprete
De cómo lo lea.
Ramón C habla de una escritura digital como, un territorio expandido, realmente lo veo como un ecosistema invasor dentro mi mundo, demasiadas pantallas, con imágenes, sonidos, todo es un caos que nos empieza a atrapar (varias pantallas)
La palabra y los pequeños símbolos de comunicación ya no son lineales ahora salta, se translada y brinca de ventana en ventana.
En tiempos anteriores nos comunicábamos por medio de la escritura sin embargo ahora poco nos interesa, solo queremos visibilizarnos.

Antes un texto era el centro ahora es un nodo.
Vemos como, el lenguaje híbrido no es solo una evolución técnica, sino también una mutación cultural.
Como diría Roland Barthes, (1987) el autor ha muerto. Sin embargo, en la web, el texto también ha dejado de ser un cuerpo fijo. Ahora es un organismo.
Qué se transforma con cada clic.
Qué se reinterpreta con cada lector.
Qué se fragmenta
y se multiplica.

¿Y así aparece la pregunta del millón, estamos construyendo un texto o estamos acoplando piezas?
Ya que el nuevo texto digital no se construye solo con palabras sino con imágenes, videos, sonidos, y enlaces que nos sacan de la información leída pero que a la vez seguimos ahí.
Ramón C celebra estos procesos y en particular es plausible su argumentación puesto que se presenta una nueva retorica más dinámica, expresiva y sensorial. Aunque más dispersa lo que se podría objetar que entre mayor recurso menos profundidad en el texto, teniendo claro que, el escribir en la era digital es competir con un algoritmo, con unos links, contra las notificaciones y porque no, con las ganas de cambiar la ventana, o pestaña.
Y sin embargo… seguimos escribiendo.
¿Por qué?
Porque, como diría Manuel Castells (1999) en la revolución de la tecnología: la red no es solo tecnología: es una forma de vida y escribir en ella es existir en ella.

Pero volvemos a la retórica de la actualidad, que nos demanda ser más creativos en cuanto a la virtualidad aquí es donde la retórica vuelve a ser fundamental, ya no basta con tener ideas.
Hay que saber presentarlas en un entorno saturado donde La retórica digital no solo persuade, sino que captura.
Entonces, ¿qué nos queda?
Nos queda Elegir
Elegir entre escribir para llenar o escribir para decir, entre usar la tecnología o dejarnos usar por ella.
La escritura digital no ha matado la retórica, la ha hecho más necesaria que nunca Porque en medio del ruido, la verdadera habilidad no es hablar más fuerte sino decir algo que valga la pena escuchar.
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