Búsquenme cuando necesiten quien relate historias grises. Sé escribir de las otras, pero mejor me salen las tristes y descoloridas.
Soy maestro en historias grises.
Algunos generan «Cien años de soledad», «Ficciones», «Martín Fierro». Yo produzco historias grises, en breves líneas , como para no cargar de pena al lector.
Sé que el motivo de mi amarillenta capacidad literaria deriva de remotas causas infantiles, de ácidas palabras conque algún infeliz me torturaba, de afrentas que preferí olvidar,…
Es tanta mi eficacia en el rubro que me autotitulo escritor y jamás aclarando el tipo de literatura depresiva que practico. Es tanto mi anonimato que pocos hasta el presente lo advirtieron, lo cual agradezco, porque en un mundo poco cuerdo y tan dado al festejo de novedades intrascendentes, hasta podría ocurrirme la popularidad, que no me serviría sino para provocar en mí aún más depresión y multiplicar mis opacas energías creativas.
Es preciso mantenerlo así.
OPINIONES Y COMENTARIOS