Toro de Alejandría

Dedicatoria con el alma (30/04/1968-10/04/2026).

Mi amado padre, que hoy caminas feliz y sonriente sobre las estrellas,

te escribo para enmarcar sobre el aire que te amo.

Siempre serás ese amor en el alma que me cuidó y salvo de todos los peligros posibles.

Serás ese amor que me acompaña por todas las horas del universo.

Mi mejor amigo, porque más allá de ser mi padre, me amas y disfrutas de lo que te platico.

Disfrutas tanto de lo que te muestro, como de lo que te dedico.

Mi amado compañero, siempre caminarás junto a mí.

Porque te siento, sé que estás aquí.

Mi amado ser, me duele el alma no tenerte.

Te extraño tanto que de inmediato mi cuerpo se paraliza.

Quiero escucharte, reír, jugar y seguir preocupándome por ti.

Mi niñote feliz que tanta luz le brindó al mundo.

Estoy seguro de que puedes verme aunque yo no te vea.

Se me agita el pecho cuando comienzo a llorar,

pero no es llanto de sufrimiento, no quiero retenerte.

Es un llanto de amor, un anhelo de volver a verte y abrazarte.

La familia te recuerda como el ser diferente,

el alegre, el gracioso, el bondadoso.

No fuiste perfecto, no lo necesitaste,

tampoco te interesó serlo.

Fuiste el mejor hijo, amigo, esposo y padre a tu modo.

Amo saber que fue a tu modo, que disfrutaste de la vida,

que descansas de las molestas enfermedades.

Me alegra saber que ya no sufres. Que lo gozas a lo grande.

Mi padre, siempre será mi padre, mi adoración. Mi ejemplo. Mi héroe.

Me enorgullece llevar el legado de tu nombre.

“El defensor de los hombres”, “El protector”.

Mi querido viejo, mi guapo padre.

Aquí seguiré regalándote éxitos, sonrisas, lágrimas y pláticas.

Mi noble toro de Alejandría.

Seguirás siendo el hombre más fuerte que yo conozca.

Ahora, también serás una evolución a la brújula de mi camino.

Una dosis impresionante de valentía y liderazgo.

Gracias mi amado padre por todo tu amor.

Por parecerme a ti y por siempre creer en mi valor.

Un día vendrás por mí y de nuevo podré hacer todo lo que hacíamos.

Pero por el momento, continúa brindándome tu fuerza, tu alegría e irreverencia.

Permíteme que cada día reine tu sabiduría, tu fe y paciencia.

Que cada 30 de abril brille con la intensidad del sol para continuar celebrando tu cumpleaños como tanto te gusta hacerlo.

Obséquiame toda la esencia que posees para vivir dignamente y poder ganarme cada uno de tus sacrificios.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS