Me siento como ese arbolito
al que zarandea el viento
y lo mueve con su furia,
siento que al hurgar dentro de mi
parece temblar mi raíz.
Un día más, un día menos,
una noche que se apaga,
un sueño que se esfuma,
una mañana que surge,
una ilusión que nace.
Un suspiro que se escapa,
una promesa que tiembla
en el abrazo del tiempo,
un beso que se ha quedado
en los labios del recuerdo.
Un eco que sigue aquí,
que se esconde en la sombra,
que florece en la niebla,
a media luz, a media voz,
acariciando la noche.
Porque hay días de cristal
que llegan con los recuerdos
envueltos en la nostalgia,
días que llegan y roban la calma
apretando el alma en silencio.
OPINIONES Y COMENTARIOS