Mente sana en cuerpo sano, es mente fuerte en cuerpo respetado. Claro, su cuerpo es su casa adonde está confinado a vivir y portar para todos lados. Puede acondicionarla. Eso es cuestión de actitud y comodidad. En cambio, la mente es algo más intrincada. Una vez adentro, se puede hallar cables pelados, ensambles desconectados, o materia prima descalificada. Todo se puede corregir también, despreocupe por eso. Es una cuestión de velocidades de reacción contra la inercia. Así se va, retocando ambos, de epopeya natural a celular
Para vaciar el molde de lo esencial, vale decir, de la naturaleza y la psicología humanas, debe Usted ahora pensar, disimulando si desacostumbra, cómo fuera el Planeta sin Nosotros. Porque sólo así, contando para el ejercicio con su colaboración, sumida en curiosidad, vencerá la imperturbable modorra de preferir oírlo relatar por Otro, con tintes de fábula y fantasías propensas a elevar proezas de la raza y forjar culturas tornasoladas. Vamos, ayude y exprima iluminación propia, que eso ayuda a sobrevivir y nos salva bastante del incordio intransigente personal, resaltando en congéneres la exaltación de lo extraordinario. Vaya si lo asumimos, pues Todos queremos diferenciarnos
Decía, póngase a pensar cómo fuera el planeta sin Humanos. Tampoco Usted, claro está. Una vastedad llena de bichos, virus, bacterias, y algunas fieras por ahí, unas con alas, otras con branquias, sin faltar quienes se arrastran o mueven patas. Nada trascendente, una anormalidad aceptable hasta agotar en un ciclo indefectible de extinción glacial. Esto, se sabe, a medida sigan regurgitando los volcanes, haciendo del magma lava, y de ésta piedra, aumentando la corteza y reduciendo el caldo nuclear
Este es el devenir impertérrito del bucle cíclico estelar. Un agujero negro tragando galaxias de estrellas para escupirlas de nuevo, aceleradas del otro lado del túnel
Danza eterna sin sentido alguno superior a la materialización de radiaciones en átomos, de éstos en isótopos, de fusiones en energías, de movimientos en masa, de apareamientos en moléculas, de organismos en sistemas…
Tampoco le busque la vuelta ni explicación espiritual, esotérica, misteriosa, astrológica, ni romántica a dicho contubernio espacial. Es así nomás, una coreografía inacabada de flujos creando, empujando y alterando el espacio a fuerza de expansión, desacelerando sin remedio desde el máximo hervor con el cual se dispara, hasta recalar en el abismo recolector residual del tacho sideral, acogotado por el ducto y afinado por el chicler de alta, para ser relanzado en otro Gran Empuje al caos del cosmos astral
Corresponde acá aclarar el fin de la física pronosticado en el titular. Pues la radiación es la misma y única de tenor, trama y contenido similar. La cuerda, la partícula, la expresión elemental denominada átomo puede ser opaca o brillar, friccionar y fusionar, descomprimir, ensanchar, permear, mutar, fisionar. Se trata de único pulso vibracional, cambiando con el enfriamiento y alejamiento de presiones colaterales, mientras se distancia del detonador central. Por fuerza de presión gravitacional, por reducción térmica de velocidad, por especificación de apareamientos o desprendimientos prematuros, forman estrellas fraccionadas, y luego, más frías aún, planetas con núcleos recubiertos por tierra, roca, gases, hielos, en extinción y ralentización circular. Hasta recalar como los satélites naturales, meteoros, asteroides, cometas y otras piedras de cinturones y nubes residuales, ya inertes por agotamiento de su propio motor nuclear, camino a las fauces irreversibles del horizonte eventual del agujero prójimo a su mayor proximidad
Radiaciones básicas formando cúmulos de vientos, densificados por convección en grumos concentrados de partículas fusionadas. Grumos concentrados brillando por vibración, además de irradiar otras fuerzas imperceptibles por Nosotros, agotando el movimiento inicial, enfriando, y apagando por solidificación superficial y formación de cortezas menos permeables
Todo un sólo átomo, en los grumos llamados estrellas y en los entornos separadores llamado vacío interestelar. Núcleo en vibración y cadencia giroscópica, radiaciones emitidas e intercambiadas con el entorno, y la múltiple posibilidad de ensayar expresiones diferenciales merced al propio enfriamiento, desde el hidrógeno al uranio
El fin de la física, el inicio de la cuota Humana
Así, fácil se torna adivinar, el milagro de la vida sobre, en, y bajo tierra concentra un fascículo distinto al espectáculo celestial. El gen vital, el versículo inimaginado, imprevisto, e impulsor de la revolución universal -al menos la dilucidada por Nosotros- fue y es, el patrón celular
El nihilismo occidental y el zen oriental materializados en única consigna fundamental. El imperio celular. La esporádica como efímera marea de existencialismo Humano lleva un patrón congénito, profundo, arcaico y radical. Vale decir, superior y transversal a toda filosofía decorativa queriendo matizar y maquillar tal cruda consigna. La célula Humana busca protegerse primero y luego metabolizar energía para replicarse y persistir. Es todo el conocimiento cuanto debemos aceptar. Así de sencillo como natural, concentrado en la expectativa de cuidarnos del entorno, de plagas y congéneres competitivos, para poder alimentarnos y resistir refugiados, en la obra de copular para reproducir a mansalva, cuantos más de los propios mejor. Ante el extremo de tasas super poblacionales poniendo en riesgo la especie, entonces diferenciar por razas, credos, color, apariencia, género, vetustez, productividad… para eliminarnos con reciprocidad
Comenzando con monómeros recubriendo membranas, formando escudos biológicos para protegerse y persistir, confrontando así la mecánica pura y natural de mutar. Se impone a esta altura preguntar ¿cómo se les ocurriría a unos átomos de carbono probar y ensayar moléculas con otros átomos circundantes para dejar de fusionar o fisionar?
Bueno, nada de ocurrencia, es la variabilidad atómica, acondicionada a sitio y oportunidad. Tal para desatar electrones formando diferentes diseños del mismo centro nuclear del hidrógeno simple. Temperatura, presión, volúmenes, aceleraciones confluyendo y conjugando el ritmo preciso de frecuencias resonantes para estabilizar en una mínima energía condicional, apta, armoniosa y apacible. El cosmos pequeño dentro del caos general
Moléculas de átomos consumiendo otras moléculas en fusión y fisión continua -sino perpetua al menos longeva- con una notoria particularidad distintiva a la sinergia ínsita a la acumulación de agua, piedra y fuego reinantes: la voluntad de adquirir aptitud en protegerse frente al entorno circundante, y metabolizar para reproducir semejantes. Bregando y contraviniendo por resistencia superavitaria frente al principio de entropía hacia la menor energía estable. Creando seres condenados por necesidad a captar energías por fotosíntesis, intercambio oxigenado, nutrición acuosa y fibrosa, y permeabilidad calórica puntuales y ajustadas para pervivir
Luego, en mayor evolución aún, consolidando esqueletos, osamentas, andamios, infraestructuras sólidas para desplazar, siempre en procura de protegerse, y metabolizar para reproducir cada especie. La cuestión Humana es luego sólo otro accidente temporal dentro de este tapiz planetario, ya diferenciado de las filigranas siderales; pues si los procesos habituales en todo planeta consistentes en ebullición, sulfuración, solidificación, compresión, explosión o disgresión, fueron y son involuntarios, como subproductos de la interacción, reacción y combinación de átomos con diversos y variados compuestos electronegativos de absorción, conjunción, polarización, en cambio acá y ahora, con nuestra especificación Humana, variaba la síntesis de los átomos de carbono, conjugados al oxígeno, nitrógeno, potasio -entre otros- gestando primigenia voluntad unicelular por sobrevivir y autocrearse, más allá del destino contingente y aleatorio
Entonces, comenzar con preguntas lleva a interesar o descartar lectores. Buen método para ponerle principio o fin a este asunto. Quienes sigan, asimilarán, quienes abandonen carecerán. Nada trascendente, por cierto, simplemente la decantación animal, guiando la conducta Humana
¿Dónde, cuándo, por qué, hasta cuánto? Preguntas abrazando la curiosidad. Respuestas inciertas, tentativas, especulativas, conjeturales. Hete aquí el primer mojón de esta asignatura pendiente, pues ningún mero fisgoneo es ingenuo en nuestras pesquisas Humanas. Se trata, en lo profundo, de las células mandando evolucionar. Prueba y error, ensayo constante bajo el gen rector meridiano de la supervivencia celular. Así desde hace tantos espacios de tiempos entre aquéllos primeros atisbos hasta este manantial plagado y plagiado de resonancias denominado, por Nosotros mismos, Ser Humano
Recalculando datos anteriores, recabando otros recientes, misturando presunto y pretendido, procesando al tamiz cognitivo de cada Quien, algunas pautas del pasado florecen a la superficie apreciable y admisoria de la cognición, a la vez esclarecidas y convenientes de empezar a desembuchar
Bueno, demasiado prólogo e introito para batir la justa. Eslabón obviado en la evolución Humana son: las caries
Singular y plural a la vez, en multitud de bacterias y en agentes afectados. Aún las sufrimos, luego de eones de evolución; martillando, pulsando e inflamando el nervio trigémino de algunos congéneres, proclives a este padecer mental
Sí, pues tampoco acaba en el trigémino el tormento, sino en ruta directa a la mielina protectora de las neuronas cerebrales, a las cuales degrada en modo suficiente para permitir nuevas sinapsis, dolorosas claro, pero fructíferas para la humanidad
Newton, intoxicado con mercurio. Einstein, desolado por desgarro familiar conjugado a la opresión semita y científica de brillar. Hawking en ocasión de su esclerosis lateral. Como sabemos, las células tienen un laboratorio celular, donde algunas de Ellas experimentan lances y apuestas biológicas prediciendo la mejor y excelsa modelación de supervivencia terrenal, aérea y náutica también
De eso se ha tratado siempre, movilizando a fieras y proles, tras la consigna básica de la triada inicializada con la clave en “C” (cuidarse, comer, copular)
Sí, todo lo que Usted hace, aunque parezca menos salvaje y silvestre matizar con retruques, amagues, cotillón y máscaras del corso cotidiano, es eso en el fondo sustancial. Trabajar por comida y refugio. Sospechar y competir para cuidarse y cuidar la prole. Arrimar y seducir para intimar. Nada más precisa la criatura en pos a perdurar su especie sobre el planeta. Tal el orden impuesto por gen celular, mandado subsistir, a troche y moche, contra quien quiera y venga a disputar, sean dioses, demonios, fieras, monstruos, sombras, a fuerza de tecnología fundada en el cambio de diseño de la misma vertiente natural
La guerra por cotos y acopio, simulada en los desafíos del deporte. El refugio y los extremos de supervivencia en gestas heróicas y épica de las expediciones. La seducción en la moda, la poesía, novela y el arte en general. Todo disimulo y variables aparentes de la tripartita necesidad original
Fuera de esas fronteras, cuanto denominamos curiosidad, impulsando ímpetus por mejor tecnología, primero armamentística y luego doméstica familiar, se trata de las células del laboratorio, improvisando en perfeccionar condiciones y resultados de la misma mecánica triangular
Así ha pasado, cerca al Mioceno superior en Era Cenozoica, cuando los monos éstos, familiares nuestros, lanzados de selvas a praderas, deambulaban por tierra Asiática y Africana. Los había sorprendido una mala racha de sequía, producto de la desertificación del Mediterráneo, demarcando nuevas zonas áridas, y obligando cambiar tácticas para obtener recursos
Ante la escasez de frutos selváticos, alguna facción de la especie gobierna las ramas altas portadoras de residuales nutrientes, gracias a sus habilidades acrobáticas y poco peso, mientras los fuertes y robustos se adueñan de los páramos circundantes que aún conservan cañas, tubérculos y hojas fibrosas
Como hasta hoy, los del medio quedan desestabilizados al desamparo de las praderas menos frugales, obligando a intentar, y mutar, probar, errar e insistir con nuevas tácticas, hasta ajustar el enclave de la supervivencia
Perseguidos por carnívoros de esas estepas, el refugio en árboles raleados sin frondosidad, obligó manotear cachos de tronco para defender el bulto ramas arriba de la amenaza brutal. La madera se hizo bastón, herramienta y arma. De similar diseño, los huesos de osamentas su reemplazo discrecional. Entonces, en acto de sublevación voluntaria contra la involuntaria mutación aleatoria de la selección natural, mezcla de rabia y desesperación ante la cornisa de extinción pendiendo sobre nuestros tatas, fue revolear un hueso reseco y carcomido ya desprovisto de carne, y partirlo contra otros huesos del cadáver ultrajado por depredadores y carroñeros, develando la sacra magna virtud del tuétano, y permitiendo al rascar, exprimir hasta el último recurso nutricional de la víctima, oculta a la vista y olfato de los predadores
Acto convertido en hábito, y en ritual de subsistencia desde entonces, y acaso en reducto de exclusivo secreto para nuestros nonos, quienes despojados del ámbito selvático por los más fuertes y burlados por los más ágiles, se vieron conminados a vagar por la sabana inhóspita y recalcitrante, pendiendo de sus virtudes oculares nomás, ante la ausencia del olfato de los añejos residentes. Tal deficiencia, los obligó a incorporarse cada vez más, hasta erguirse, para divisar posibles víctimas de matanzas o vetustos decesos pacíficos. Arribados al sitio previo a otros congéneres y fieras con quienes disputar hilachas de carne, esta alimentación novel y proteica, sumado al lubricante del caracú, proveían mayor nutriente y enzimas a la digestión cerebral, acostumbrada a raíces, hierbas y tallos vegetarianos. También provocaba, claro, podredumbre y caries en las muelas incompetentes para mascar y licuar carne cruda, gestando entonces, a las caries conductuales del pulso electromagnético provocado por la inflamación del trigémino y su repercusión cerebral
La neuralgia por inflamación constante del nervio maxilar, provocando pulsos electromagnéticos en los neurotransmisores del bocho, gestando nuevas sinapsis e inflamando el subconjunto encefálico, motorizaron acciones y reacciones diferenciales de los otros monos, y con ello nuestra civilización luego de algunos millones de años de afinación y puesta a punto
Sumado el contexto a mayor aspiración turbo inyectada por el flujo oxigenado de la posición bípeda, transformando la respiración pulmonar en diafragmal, permitía concluir con el ensamble perfecto de variabilidad imprevista para dar como resultado a Nosotros mismos
Precisa todo motor para evolucionar, tolvas de propulsión de aire, compresión de combustible con mejor octanaje, chispa y suficiente lubricación. Pues todo confluía a nuestro chasis, liberando el canal de aire inyectado por la posición, cargando nafta premium con proteína cárnica, elevando la temperatura del block con la exposición solar desértica, lubricado por grasa del tuétano, y provocando la chispa inyectada con las bujías del trigémino como distribuidor ocasional. La tormenta perfecta para hacernos surfear…
El dominio de la rama en la mano desarrollada con pulgar prensil permitió animarse a la encendida por un incendio forestal, y avispados del poder del fuego, abandonar los árboles para refugiarse en cuevas, al cálido abrigo del carbón de leña y la ceniza sepulcral. Ya en las cuevas acondicionadas al son de cavernas ancestrales, la imprimación rupestre con sangre primero y tinturas después, la comunidad encapsulada en los mismos miembros residentes, y la formación de parejas estables con quienes copular
Allí el nuevo ensayo del laboratorio celular. La mejor protección de la especie ponía condición en proteger a una prole selecta y definida: el arraigo familiar. La consecución de ver crecer y desarrollar al sucesor, formó en la célula humana el gen de afinidad como factor de mejor y mayor protección para asegurar su proliferación. De la afinidad al afecto un paso nomás, y de allí al proceso estacionario del reducto familiar hasta la monogamia actual, sólo otro insignificante lapso del mono aquél en un gran salto para la Humanidad
Luego, de la histeria femenina ante la pérdida del varón reproductor proveedor, gestando el trauma de la inseguridad constante y la competencia activa; como la insuficiencia del cachorro hasta destetar y valerse por sí mismo, cambiando madre por pareja, gestando el trauma del edipo con ribete de fase sexual, sólo otro enfoque del laboratorio celular mental para adaptar y seleccionar el modo de continuar. El nacimiento de la psique arraigada en este impulso natural, decantando luego en todos los subterfugios aferrados a la aceptación, el desarraigo, la subestimación, la belleza, la fealdad, la virtud, el bien, el mal, y toda cuanta filosofía psico y sociológica quiera Usted improvisar…
Póngase un poco a pensar, habíamos arrancado, y ahora el convite es: definan su instancia, lectores. Pueden elegir, propiciados por albedrío de voluntad, vivir asimilando este trasfondo existencial con la madurez exigible a su intelecto, superando los artificios, escaparates, marquesinas, frivolidad y superficialidad del decorado y escenario cotidiano, o bien refugiarse en divinidades y ayudas metafísicas religiosas, esotéricas, astrales, involuntarias del destino, pululando en el mundo de fantasía fabulado por Platón y dibujado por Walt Disney
En fin, sencillo y matricial el asunto Humano. Del árbol a la pradera, de la fruta al hueso, de la pulpa al tuétano, de las hojas a la carne cruda, de la vegetación a las cavernas, de trepar a caminar, de la trituración al desgarramiento, del esmalte dental a la putrefacción cárnica, de la sanidad mandibular a bacterias cariales, de la respiración torácica a la diafragmal, de aspiración a inspiración, de la rutina a la necesidad, de la temperatura estable a la variable, del instinto a la neuralgia de trigémino, de la quietud al alboroto neuronal, de las sinapsis a la inflamación, de la expansión membranosa a la cavidad craneal, de la herramienta al arma, de la reproducción a la familiaridad, de la protección a la afinidad, del hábito a las emociones, de allí a los traumas, de la naturaleza al temor, de la virtud a las prevenciones, de la improvisación al acopio, de la colaboración a la individualidad, de la tribu a la sociedad, de la persona al Estado, de lo primordial al capital, de la contención a la guerra. En fin, de la trifásica operativa básica al repiqueteo desmodrómico encadenado de traumas cerebrales
Por Fin
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