Auryn tiene vida propia. O al menos así lo siento yo. Reis había decidido portarlo en forma de anillo, su antecesor lo llevaba grabado en el pecho como un tatuaje; me enteré que otros optaron por collares, aretes, báculos, esferas. Supongo que dependía de la personalidad.

Mi Auryn prefirió ser una llave cuyo inicio y final se enroscaban entre sí por las dos serpientes esculpidas en relieve, mordiéndose mutuamente las colas. Me gustaba llevarla colgada alrededor del cuello.

Este talismán fantástico contenía el poder y el conocimiento acumulados por todos los antiguos Elarian. Su presencia cerca de mi pecho me brindaba seguridad al mismo tiempo que su magnífica esencia me reventaba las fibras con un ímpetu escalofriante.

Cada vez que recurría a su poder, era capaz de fusionarme con él, como si fuéramos uno mismo y existiéramos en el mismo espacio convertidos en materia que no sigue las reglas del tiempo.

Mientras surco las peculiares limítrofes de Alkrayre con ayuda del Ryusu, el poder de controlar el aire, cierro los ojos durante un momento para dejar que el viento se lleve mis preocupaciones.

Hace no mucho había aprendido una técnica donde creo pequeños torbellinos lo suficientemente potentes como para levantar mi cuerpo y así poder desplazarme entre el cielo y las nubes tan alto como quisiera. Antes, volar era un sueño que solo me atrevía a confesar en las noches, ahora, es una realidad que me llena el corazón de alegría.

Aquí arriba, acobijado por la tranquilidad del reino de los cielos, disfruto de una soledad que no me entristece, más bien, me hace capaz de superar cualquier inconveniente que ate mis pies a la tierra.

Toco el cielo con las palmas de mis manos, doy volteretas entre las nubes, me elevo como un cuervo que renace de la oscuridad para después caer en picada con la velocidad de un astro que no teme tocar fondo.

Sostengo a Auryn contra mi pecho antes de aterrizar en la cima de una montaña y delíneo sus bordes con los dedos. El atardecer del día se sienta frente a mí, sus cálidos colores me parecen tan irreales. Luego de varios movimientos, logro formar un túnel de nubes que se acomodan en torno al sol, convirtiéndolo en una entrada a otro universo y en un final interminable.

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