El signo de interrogación… ese signo me inquieta ¿a usted no? Tiene una forma tan peculiar ¿a qué se le parece? ¿No se le ocurre nada? Mírelo bien : ?

Ese cuasicírculo, que por alguna extraña razón nunca se cierra y al toparse con el fin le agregamos un punto. ¿Cómo dice? ¿Qué el punto es el problema? No, no. Cierto, no sirve de mucho y se podría omitir. Pasa que si quitamos el punto, se parece a un gancho…

Sí, sí ¡eso es! Ahí se está acercando un poco. Visualice bien el gancho: su metal, su curva… ¿sigue sin ideas de qué puede ser? Piense, piense… Si a esto: ¿? lo repite uno encima de otro:

¿?

¿?

¿?

¿?

¿no le recuerda a una cadena? Aún así… ¿no le sigue molestando algo? Observe bien:

¿?

¿?

¿?

Mejor de esta forma:

?

¿

?

¿

?

¿

¿Lo vio? ¡Sí, son esposas! No me lo va a negar, es imposible que nadie lo sospeche. ¡Está a la vista!

Ya comprende lo que me intranquiliza ¿no? ¿No lo entiende aún? A ver si logro expresarme mejor: desde que soy preso de este pequeño e insignificante par, me tildo. La otra vez estaba esperando el colectivo; la parada se encontraba delante de una casa que tenía a modo de enrejado una planta de jazmines. El aroma se propagaba mejor por la lluvia de la madrugada. Algunas de las flores conservaban gotas en los pétalos; estas se deslizaban lentamente hasta llegar al final. Se asoman con algo de temor al precipicio, resisten su caída hasta último momento, pero llega un punto en que no se pueden contener más: se ensanchan, casi estallan.

El trayecto del pétalo al suelo es un parpadeo. Una vez que toca la baldosa, se absorbe en ella para siempre y lo recorrido queda efímero, incluso ante el testigo. ¿No soy como esas gotas? ¿Cuánto peso le doy a las cosas si al final desaparecen? ¡Tan rápido se secan en las baldosas!… y así como ve, perdí tres colectivos, llegué una hora tarde al trabajo. ¿A usted le parece justo? A mí no. ¡Dígame, dígame! ¿Qué gano yo con este par de esposas? Algunos me dicen que soy sensible, que tengo profundidad, otros que simplemente desperdicio mi tiempo.

Dicen que la curiosidad mató al gato… ¿Usted dice que me matará? ¿Se cerrará el círculo?

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