El lado oscuro de la Politica

El lado oscuro de la Politica

Aibun

16/03/2026

Carta de un ex servidor público del Gobierno del Estado de Sonora

Cuando ingrese al servicio publico, me encontre con una realidad cruda y profundamente decepcionante. En el camino observé atrocidades normalizadas: personas que se vendían, que habían perdido toda noción de moral y principios, y otras capaces incluso de traicionar o sacrificar a quien fuera necesario con tal de escalar o proteger sus intereses personales.

Era un campo de guerra silencioso, donde la consigna no escrita era obedecer, decir siempre que sí y solapar, en equipo, lo que se hacía en la oscuridad.

Muchos vivían inmersos en una simulación. Existía una estructura por niveles: arriba, quienes tomaban decisiones; abajo, los dominados, aquellos a quienes nunca se les daba una opción real de elegir. O aceptabas ser violentado por el sistema, o te convertías en un traidor más.

Siempre cuidé el aspecto político, pero jamás permitiría que mis valores se consumieran al guardar silencio frente a las injusticias. En mi corto trayecto defendí mis posturas con argumentos sólidos y pruebas con sustento.

Paradójicamente, al final, se tomó el camino que yo había sugerido. Sin embargo, confrontar con verdad y evidencia rara vez es bien recibido: para muchos, quien señala lo incorrecto se convierte automáticamente en una amenaza.

Fui víctima de un atentado basado en fabricaciones falsas. Personas se prestaron a esos atropellos; al final no ganaron nada verdadero. Continúan en el mismo lugar, en el mismo hoyo, habiendo recibido apenas un pago momentáneo por un trabajo sucio. Como dice el dicho: con dinero baila el perro.

Ellos perdieron su moral y su dignidad. Yo, en cambio, demostré algo distinto: mantenerme firme, no hincarme, no claudicar. En este sistema, cuando intentas hacer las cosas bien, te fabrican para sacarte; cuando haces las cosas mal, te premian aún más.

¿Cuándo llegará la justicia para los servidores públicos que, aun gestionando los asuntos por las vías correctas, somos desplazados por no prestarnos a la simulación? Hoy me siento solo, peleando contra un sistema que protege a la estructura antes que a la verdad.

Vivimos en una sociedad donde se lanza la “bolita” y muchos eligen el lado que más les conviene, aun sabiendo que en el camino se violenta a otros. Todo se calma con promesas que nunca llegan.

Lo verdaderamente valioso es que, pese al desgaste y al costo personal, conservo algo que no lograron arrebatarme: mi valentia y mi dignidad.

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