¡Recuerdas cuando éramos jóvenes!
Recuerdas que solíamos recostarnos en el césped y observar el cielo nocturno como si la vida se tratará tan solo de gastar el tiempo para llegar hasta allí. Recuerdas, que adornaba tus largos cabellos con flores de aves marías y tus ojos marrones se plagaban del reflejo de las estrellas y la luna. Fueron días hermosos y la vida, tu vida me daba de comer, me daba la vida, me daba el aire. Ahora, tus ojos ya no son marrones, tus ojos son azules verdosos y ese color no me agrada. No me agrada lo que eres ahora, no me agrada esta extraña transfiguración de tu ser, antes eras valentía y voluntad, hoy eres miedo y torpeza. No me obligaría a amar a esta versión de ti, porque no eres tú, pero me gustaría que recordaras lo que fuiste porque así te darías valor a ti mismo.
La dulzura de mis pecados jamás fue una carga para mí, si podía degustar tu cuerpo y hacer de los pecados besos y caricias. Nunca fui el diablo, solo un ángel incomprendido, que saciaba su sed en tu corazón, ese dulce corazón que se abrió para mí para darme descanso, pero tú ya no eres ese corazón.
¿Dónde está lo que amaba? Donde está esa pequeña malicia que alimentaba mis pecados, donde estás tú, porque tú ya no eres tú.
…
Desperté cansada, como aquel viandante que camina sin descanso en el desierto. Mis labios estaban resecos y desde el fondo de mi garganta la sed se aviva con el aliento del sueño terminado. Desperté para pensar en el sueño, fui hasta el tocador para observar el color de mis ojos y me vi siendo lo que había sido antes de dormir; ojos marrones, piel con pecas, cabello ondulado y la sed. No recuerdo otra juventud más que está y no recuerdo a quien decía amarme, no lo recuerdo quizá porque nunca existió, todo lo anterior solo fue un sueño de algo o alguien que a mi vida no llegó, que a esta vida no llegó.
Bebí un vaso de agua, caminé por la mansarda que da al bosque, observé el cielo nocturno completamente nublado, solo obscuridad, solo el silencio de la madrugada. Observé mi reflejó en los vidrios de las ventanas y entonces lo vi y supe porque después de esa noche todo había llegado a su fin.
OPINIONES Y COMENTARIOS