Corrí por tus caminos,
aprendí en tu escuela,
recé en tu iglesia,
bailé en tus fiestas.
Era una niña con coletas,
que repartía cartas, que leía
tu nombre una y otra vez,
al derecho y al revés.
Tu nombre sigue en mis labios,
tu imagen en mi retina,
tus viejas tiendas, tus gentes,
las llevo dentro del alma.
Yo en tu Castro jugué,
yo en tu Castro soñé,
y llevo esos bellos paisajes
tatuados en el corazón.
Ahí, en la calle Real
donde empecé a escribir,
siguen brillando mis letras
expresando mi sentir.
Coaña, este poema es para ti,
porque esa niña con coletas,
la que ha nacido y crecido ahí,
hoy aún sigue dentro de mi.
Porque yo nací ahí,
porque yo crecí ahí,
siempre te escribiré a ti
siempre hablaré de ti.
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