Mereces más amor que las fragancias de las propias flores de nardo, porque tus ojos tienen el color y elegancia de una orquídea, codiciados y anhelados por las almas gentiles y puras, así mereces un amor.
Mereces más amor como la anchura de las hortensias, hinchadas y extensas como velo de reinas, así de hermosas y bellas deberían ser las palabras que lleguen a tu boca de la persona que con el corazón deseas.
Mereces más amor como el color que le dan las flores de cerezo a los senderos apagados, porque llena tu voz los rincones que nunca se han encontrado y se despiertan en ellas las historias que jamás se han escrito, eres tan vibrante, tan exquisito.
Mereces más amor como la llanura de pétalos que tienen las peonias, para que cada día una de ellas te susurre al oído lo mucho que te aman, lo mucho que viven por ti. Para que llenen con soltura un camino lleno de pasión.
Mereces más amor como las dalias, que sean como medicina para un alma agotada, a veces triste, a veces solitaria. Para que se acumulen en tu cuerpo todas las cargas y en un beso vuelen todas ellas sin regreso en el cielo, que seas libre y sano al mismo tiempo.
Mereces más amor como el crisantemo, que sea duradero a pesar de las tormentas y los días donde el sol no tenga piedad, para que puedas crecer con tranquilidad y renazcas cada alba con un nuevo aroma para al mundo ofrecer.
Mereces más amor del que crees que te han dado, en el ayer, en el antes. Por eso cada día me convierto en el agua de tu piel, en la fragancia de tu espalda, en el suelo de tus pies y la sonrisa de tu alma.
Es por ello que cada día si pudiera, en cada continente una flor te daría
En cada país un pétalo detrás de tus orejas pondría.
Seré una jardinera que te da más amor que las propias flores.
Más amor del que mereces, más amor.
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-Kristel.
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