Se expande la iridiscencia del ser.
Se dice, entendiendo que la expresión trascenderá, que no caerá desdeñada, porque se gestó en la esperanza, porque lleva el mensaje adonde sabe que esperan los interrogantes y que su carácter precognitivo no es tal, sino que deviene del carácter del interrogante.
Asi, concebimos que no es que salga el sol, sino que vamos a su encuentro orbitando la luz, ansiando ver y propagarse con más brillo cada vez, la nueva vieja palabra, tejida con relación, vislumbre y actitud.
Ideas, anhelos y miradas trabajan en lo nuevo, revalidando la unión y al sentido de las causas, poniendo la confianza en el cambio.
Tu amor, es mi iridiscencia.
Algún verano del 2009
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