La decisión que permanece

La decisión que permanece

Raúl Navarro

18/02/2026

Hay palabras que suenan más grandes de lo que realmente sostienen.

El amor, por ejemplo, puede encenderse como un fósforo: ilumina, calienta, promete eternidad… y, sin embargo, cabe en un minuto. A veces depende del ánimo, del contexto, del deseo. Es una emoción poderosa, pero también vulnerable al viento.

La lealtad, en cambio, no necesita espectáculo. No vibra alto ni hace promesas infinitas. Simplemente permanece. No siempre es intensa, pero es constante. No siempre emociona, pero construye. Y cuando todo cambia — el humor, la distancia, incluso el sentimiento — la lealtad decide quedarse.

Prefiero la lealtad porque no se basa en lo que siento hoy, sino en lo que elijo sostener mañana. Porque el amor puede ser impulso; la lealtad es decisión. Y las decisiones, cuando son firmes, sobreviven a las emociones.

El amor puede comenzar una historia.
La lealtad es lo que la mantiene en pie.

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