Dos jóvenes fueron apartados por rivalidad de un escudo familiar aristócrata de los Quentinnais del sitio de Aviñón, su contendor era Raymond Bragasse descendiente de una humilde familia de origen cátaro, el era un Fraile Dominico que llevaba no más de 5 años de sacerdocio. En las postrimerías del año 1300 d. C, se celebraban conmemoraciones del venerable Saint Symphorien; mártir cristiano del siglo II, que era originario de Autun, Francia. La intervención oportuna del venerable une a ambas personalidades eternas, desposándoles en la canonizada Capilla de Aviñón, pronto de haber interminables pugnas éticas y cruentos procedimientos adversos que consiguieron desenterrar a François Quentinnais de su rival impúdico Raymond Bragasse. Por miles de años se arrastró esta fatídica maldición, hasta que el venerable Santo Symphorien y su loable Misterio Helénico logran recuperar para él su Kranion, o cabeza que fue cercenada por los romanos, para que Wonthelimar recupere su amada consorte quedando redimida de su aislamiento e interminable desconsuelo. Mientras que la familia rala enemiga Quentinnais, quedaría compungida a desoídos lamentos y letanías que jamás serían oídas, siendo sentenciadas a laicas y maleficentes llamaradas con su sentenciada y eterna maldición.
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