Después de mucho tiempo, sentí nuevamente en el medio, el cosquilleo de lo efímero. La libertad sacudía mis piernas; temblorosas. Solo era la vaga apreciación de un esfuerzo por olvidar… Me derrumbé sobre lo que me sostenía, ya no estaba en la cúspide; caí deprimida entre voces extrañas sin poder verlo de nuevo en la cotidianidad, en mis sueños o en el roce de mis fantasías.
He perdido de vista el mayor de los recuerdos, en la respiración de alguien más me despedí nostálgica, tal incuria me ha llevado a éste ritual de nuevo para soportar la existencia después de su ausencia. La desnudez de mi cuerpo se resalta en pequeñas fracciones de luz, mientras que la oscuridad emite un sonido de respiraciones agitadas; siento que me consumen…
Vivo el presente mientras siento el quiebre, abierta a posibilidades sin dejar de esperar la manera priosa de mis instintos; convivo con la desgracia de aferrarme a la esperanza de llevarle al olvido mientras conozco la tragedia del quiebre.
inverosímil… El tiempo en el que accedí a aquella manera lacerante de derruir lo que ya en mí había construido, como si entre experiencias las cicatrices no se hayan formado con crueldad; como si aquello lo hubiese dejado entre su intimidante mirada como una muestra de mi sumisión.
«Tómame sin pensar en mi mísero proceder y hazme olvidar lo que perdí ayer…»
Que ahora no siento nada en absoluto, solo escucho la manera que tiene la vida de interrumpir el gemido con la cotidianidad de la calle, que desconozco por completo el lugar en el que estoy pero al mismo tiempo me resulta familiar, que me sé de memoria todos los pasos a seguir y la manera en la que terminará… en mi mísero proceder.
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