LA OTRA PANDEMIA: LA DE LA REALIDAD ALTERADA

LA OTRA PANDEMIA: LA DE LA REALIDAD ALTERADA

JHON WICK

10/02/2026

El año 2020 no solo marcó el inicio de una nueva década. Llegó con una pandemia que dejó millones de muertes y también miles de secuelas físicas en quienes sobrevivieron. Sin embargo, con el paso del tiempo empezó a notarse otro efecto menos visible: el impacto en la salud mental. El aislamiento, el miedo y la sobreexposición a las pantallas modificaron hábitos, percepciones y formas de relacionarnos con la realidad. Ya no se trata únicamente de teorías conspirativas o casos aislados que circulan en redes. Cada vez aparecen más conductas llamativas que invitan a pensar que la pospandemia no solo fue sanitaria, sino también psicológica.

En Alemania, por ejemplo, apareció el fenómeno del hobby dogging: una especie de fanáticos de los Looney Tunes y la Mansión Foster que un día se levantaron, agarraron una correa con arnés y salieron a pasear a sus perros invisibles. Según sus promotores, la práctica ayuda a reducir el estrés y funciona como un ejercicio mental. La actividad se centra en la interacción humana: los participantes practican la postura, el tono de voz y las rutinas de adiestramiento, muchas veces bajo la guía de instructores. Así estamos

Por otro lado, en el mismo escenario -las redes sociales- crece un fenómeno aún más complejo: el de los therians, personas que se identifican con animales como perros, gatos o lobos. Al principio uno podría pensar que se trata de una broma o de una puesta en escena. Pero tiempos donde las identidades se vuelven cada vez más flexibles y la virtualidad ocupa cada vez más espacio, la pregunta ya no es si nos están tomando el pelo, sino hasta qué punto estas conductas reflejan una necesidad más profunda de escapar de una realidad que muchos sienten cada vez más difícil de habitar.

Es preocupante que todo esto se siga tomando para la joda. Lo peor es que estas historias llegan a los medios, a la televisión, donde los entrevistan entre risas, como si se tratara de una curiosidad inofensiva. Así, el problema pasa de un mundo neurótico a otro, pero con validación pública. De esta manera ¿qué podemos esperar si en algún momento el mundo enfrenta una nueva pandemia? Si todavía no entendemos qué está pasando con personas que están a dos pasos de creerse “DIOS”, ¿qué vamos a entender ese día?

¿Usted proyecta un futuro mejor viendo este tipo de escenas? Difícil. Porque tal vez el error esté en el diagnóstico. Durante años buscamos la pandemia en el aire equivocado, cuando el único aire que nunca dejamos de respirar fue el de la pantalla. Allí se contagian las ideas, se multiplican las conductas y se naturalizan realidades que, fuera de ese entorno, difícilmente existirían.

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