
Una encuesta a nivel mundial revela que cerca del 87% de las personas se sienten insatisfechas con su trabajo. No resulta extraño entonces que muchos busquen una vía de escape, y hoy el refugio más accesible está en las redes sociales. Allí abundan los famosos traders con la vida resuelta: viven en Dubái, manejan Ferraris y Porsche, posan en yates y se muestran rodeados de chicas del jet set, vendiendo una imagen de éxito y libertad financiera. Pero detrás de ese mundo de lujo y soluciones mágicas no hay prosperidad garantizada, sino un negocio mucho más simple: aprovechar la frustración ajena para vender la ilusión de hacerse rico.
En TikTok, por ejemplo, hace tiempo circula el caso de Llados: un tipo que sube videos cada diez minutos criticando a cualquiera que se coma una galletita o algo con gluten. “Eres un fucking panza”, repite, mientras asegura que para tener éxito hay que levantarse a las cinco de la mañana, porque él lo hace. Y, por supuesto, muestra su vida de lujo en Estados Unidos: autos, mansiones y el mensaje constante de que, si no vivís así, sos un fracasado.
Pero el éxito no le alcanza. Tiene “soldados” que cobran un porcentaje por difundir su contenido y vender sus cursos. Todo muy exitoso. Y no es el único: en Argentina está Matías Cardozo, el “Colorado Ponzi”, con la misma inteligencia para elegir pseudónimos que para hacer plata. En los hechos, un mini Llados: le copia todo.
Lo sorprendente, a esta altura, no es que existan. Lo sorprendente es que haya gente que los siga, los defienda y, peor aún, les pague. Porque no son genios de las finanzas: son nenes de pecho jugando a ser Jordan Belfort. Y aunque a muchos les duela, la lógica es simple: nadie que tenga una máquina de hacer billetes va a vender un curso explicando cómo funciona. Si supieran hacer dinero sin límites, no te venderían el secreto. Harían los billetes para ellos y listo.
Lo cierto es que no podemos volver el tiempo atrás ni cambiar las decisiones que nos llevaron a una vida gris. Pero de algo estoy seguro: si en lugar de buscar atajos uno encuentra una actividad que realmente le guste -sea comercial o no- y la practica en sus tiempos libres, tiene muchas más posibilidades de progresar que comprando cursos a estos vendedores de humo con complejo de gurú
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