‘No quiero, no creo’

‘No quiero, no creo’

Kristel

08/02/2026

Escribiré, gritaré, lloraré por un alma rota.

Han abandonado mi corazón en invierno

¡Maldito sentir! Me agobias hasta en sueños

No me permite soñar, me siento en el infierno

Un día vivido se siente un sufrir eterno.

Han abandonado mis besos en invierno

Aborrezco el dolor que me tengo

Un día me ahoga, otro día me quema, ya no habrá enero

No hay nada, ya nada sostengo.

Me han abandonado a mi suerte con tus cartas

veo los autos pasar, no me da pena caminar sin rumbo

puedo observar las estrellas sin ánimos, ya todo me harta

Ojalá me mate el desvelo, a eso sucumbo.

Me han abandonado con mi llanto entre las manos

recogiendo los pedazos de mi alma en el suelo

desechado sin lucha ni guerra, nada se ha salvado

¿Para qué vivir? ¿para qué quiero yo esto?

Me han abandonado con las pinturas que he practicado

con la ropa manchada, con el alma quebrada

con la mente confusa, con el cuerpo destrozado

con todo y sin nada, con la carne desmenuzada.

Me han dejado a la deriva

con los sueños y las ilusiones

con las promesas y la fe obtenida

Te veo marchar, ¿Qué pensará tu mente empedernida?

Grité, gemí, me retorcí, ese día yo morí.

Te vi irte, me viste irme.

Todo se acabo, no me detuviste.

El amor más fuerte, el amor más verdadero

Me hace pensar en las dudas

¿Me miente, o le creo?

Me quiebro, me muero… me muero.

No hay sazón que alegre mis días

he entregado todo

he amado tanto, y me han dejado vacía.

¿Quién puede consolarme dentro de mi tormento?

No sabes cuánto negué este momento

llorando por ti desde ese ingrato pensamiento

‘pensar en alguien más es algo inevitable, no puedo esforzarme, no quiero… no quiero’

Y yo me quedé con cada día que elegí amarte, con cada instante que buscaba entre las multitudes tu mirada, que sin pedir mis cartas yo te daba, mis pinturas fueron la intimidad de mis palabras, mis poesías eran pedazos de mi alma. Me quedé con todo el amor que yo te daba, los platillos que con amor me aprendía para prepararte en las madrugadas, los tipos de café que dentro me sembraba para ser la única flor que creía admirabas, trabajando mi voz para ofrecerte los mejores momentos. Me quedé con los retazos de esfuerzo diario que te daba, mi cuerpo no fue nada, mi cansancio y mi lucha desperdiciada, no puedo pensar, se me quiebra el alma. Me quedé, me quedé con todo y sin nada.

Y yo me quedé con cada límite puesto a las alturas, con cada ruego y súplica para esforzarme, me quedé con los abrazos que de corazón te entregaba, con cada caricia… mientras en alguien más pensabas. Me quedé esperando cada día la carta de tus manos, con dolor lloré sin nadie que me escuchara… pasaron doce horas sin saber de ti nada, me quedé con la angustia de perderte, vaya sorpresa: ‘esto era algo inminente’. ¿Qué hago yo con todo lo que te he entregado? Nadie vio cuanto te había entregado, no pudiste ver que yo podía seguir dando, no quisiste, no quisiste, no quisiste. Me apuñalaste. Y aún así yo quise quedarme, arreglar con mis manos y las tuyas lo que tuvimos, quise recoger las trizas del suelo como si fueran semillas, para volverlas a plantar. No quisiste.

Y yo me quedé sola y sin expectativas, te fuiste viendo tus nuevas alternativas. Me apagué como nunca me habían apagado, sin fuerzas, en la soledad y con ganas de brincar en el acantilado. Nadie ha podido abrazarme, no tengo más a nadie. Te fuiste soñando en tu nueva vida, esperando lograr una nueva vivencia, algo que al parecer yo no podía, lamento que mis manos no pudieran llenarte, que mis besos y mi alma no fueran suficiente para amarte, que crecer como persona no llegara a alegrarte, lamento con mi ser que dijeras: ‘no quiero, no creo, iba a pasar porque no me sentía aquí gigante’. Te llené de los mejores halagos, de las más fuertes promesas, de los más intensos besos, de los mejores regalos, te di mis oídos, te di mis brazos, te di mi perdón, te di mis años.

No me digas que lo vea de otra manera, estoy herida, rota y sin compañía. ¿Qué hago los domingos si todo te entregaba? ¿Qué hago los lunes cuando me siento cansada? Mis piernas ya no sienten la distancia de mis caminatas, nada me divierte, nada me sonroja, todo me duele, todo a ti me recuerda, me siento en derrota.

Mi mente me traiciona, me hace destrozarme cada minuto y cada segundo, no hay compromisos en el olvido, no puedo quedarme si no es fuerte, claro y conciso; me lastima no tenerte, no tenerte como siempre, te consuela verme y a mí el pensar que podrías volver a quererme… ¿Qué haces? ¿Por qué lo haces? ¿Qué fecha será especial para ti en este febrero? ¿Por qué no me quisiste? ¿Por qué conmigo no quisiste? Me desmayo cada madrugada tirando de mi cabello, ya es peligro, a ver si en ello me enredo; Me desmayo cada noche por una ansiedad que me consume, pero ya no soy el soldado de esa guerra, ya no soy el tulipán que con fragancia se esmera, ya no soy la tinta de tus poemas, no son quien escuchará tus voz en los cánticos que esperan, ya no soy porque no se quiso. Mi mente, cuerpo, corazón, alma y ser están en el fuego, esperando a ser consumados, no me pidan piedad, en mí no caben razones ni respuestas, al parecer nada es como se espera.

Quisiera, quisiera, quisiera.

Adiós a mi primer 24 de febrero, adiós a mi primer 19 de abril.

Adiós a los meses, adiós a los días

Adiós a las promesas, adiós a la energía

Adiós a los escritos, adiós a las melodías

Adiós a las cartas, hola a la agonía.

-Kristel.

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