Por Dulce Gabriela Rivera
Instituto Eulogio Galeano Trejo.
Santa Bárbara Honduras.
Colaboración José Eugdaldo Díaz F.
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A MI ABUELITA LILA
A ti, abuelita de mi alma,
tú que eres como una rosa,
tu mundo lo ves en calma
y amo que seas amorosa.
Llena de amor y ternura,
bondadosa y cariñosa,
con un alma pura
y siempre tan hermosa.
No tengo palabras para describirte,
no sé cómo agradecerte todo,
decidí escribirte
para agradecerte de algún modo.
A ti, abuelita Lila,
te escribo con amor,
tu paciencia y alma tranquila,
tus abrazos llenos de calor.
CÓMO SACARTE DE MI MENTE
Por más que trate de olvidarte,
por más que engañe a mi corazón,
mi mente solo me hace recordarte
y no encuentro la razón.
Mi corazón lleva tatuado tu nombre,
tus caricias impregnadas en mi piel,
los abrazos de aquel hombre,
aquellos labios sabor a miel.
Lo que comenzó como un sueño
terminó convirtiéndose en una cruel pesadilla,
aunque decías que le ponías empeño,
una lágrima corría sobre mi mejilla.
Trato de sacarte de mi mente,
de mi corazón sacarte de una vez,
pero hay un recuerdo que está presente:
del beso que me diste por primera vez.
Poco a poco mi mente te va olvidando
y tus recuerdos se van quedando en el pasado,
no te niego que mi corazón te siga amando;
lo mejor para mí es tenerte alejado.
CUANDO LAS OLAS DEL MAR
Cuando las olas del mar pegan en mi corazón,
las gaviotas cantan una canción de amor,
y el viento entona su melodía de relajación,
y el sol brinda sus rayos de calor.
El mar me regaló sus bellas olas,
el sol me dio su ardiente candor,
las gaviotas, sus blancas alas,
y el viento, su canción de amor.
Mar de mil océanos escondidos,
de un azul que florece,
que al verte se me aceleran los latidos
y el amor que te tengo cada día más crece.
A ti, mar de vida pura,
mis versos te regalo;
tú me haces sentir segura,
tus besos he anhelado.
Aquel mar que un día soñé con ternura,
el mar de mis pensamientos,
el mar que me saca de mi locura,
tú eres ese lugar secreto.
Aquel día que te vi por primera vez,
cuando escuché tu bello canto,
el día que te soñé,
tú, mi ser, mi mar de llanto.
DETRÁS DE AQUELLA SONRISA
Por más que trate de sonreír,
por más que engañe a mi mente,
aquellos sentimientos que no dejo ir
en cada recuerdo y pensamiento están presentes.
Aprendí a llorar en silencio,
a fingir que todo era perfecto,
a ignorar cada mirada de desprecio,
a tener que odiar cada defecto.
Lo que un día fue un sueño,
poco a poco me fui derrumbando,
lo que comenzó como algo pequeño
terminó como una pesadilla que me fue acabando.
Las noches se volvieron largas,
las sábanas se volvieron mi consuelo,
soltar poco a poco mis cargas,
sanar de a poco mi duelo.
No tenía otra opción más que llorar,
odiaba no poder ser más fuerte,
solo deseo cada pensamiento borrar,
aunque solo pensaba en la muerte.
Ahora no he sanado del todo,
aquello que un día me derrumbó por completo
ha cambiado de algún modo,
aunque aún mi corazón se pone inquieto.
Detrás de aquella sonrisa cálida como el sol,
detrás de cada abrazo de calor,
siempre habrá una luz cálida y brillante como un farol,
pero siempre habrá algo que le causará dolor.
DÓNDE DUERMES TÚ
He buscado tu nombre en los espejos,
en la boca del vino y de la espera,
en los versos que escribo entre reflejos
de una luna cansada y forastera.
Dónde duermes tú, duermo yo en el aire,
como un eco sin voz, como una espina;
mi alma, que de amarte nunca se abre,
solo vive en ti, se desatina.
Tu ausencia es una música sin tregua,
un fuego que no quema, pero arde,
y aunque la vida a veces me lo ruega,
no sé olvidarte, no sé ni cómo, ni tarde.
Si amarte fue perderme, estoy perdido,
pero son dulces tus recuerdos de amor;
prefiero tus recuerdos malheridos
y sentir tus abrazos de calor.
EL AMOR ES COMO UNA CANCIÓN
El amor es como una canción,
una melodía que es pura combustión,
empieza suave, pero no tarda en estallar,
como un grito ahogado que no sabe callar.
Es el acorde que golpea el pecho,
el ritmo frenético, el beso hecho fuego,
cada palabra, un clamor profundo,
te pierdo y me encuentro en un segundo.
Tus manos son la guitarra rota
y mi piel, las cuerdas que brotan;
cada caricia es un verso en llamas,
cada gemido, la canción que nos desarma.
Nos fundimos en la misma melodía,
el deseo nos ahoga, no hay salida,
tu cuerpo, el compás que me arrastra,
y yo, la voz que en tu oído se desborda y rasga.
MI ABUELO YA NO ESTÁ
Te fuiste esa madrugada,
con tus manos cansadas,
y todo mi ser se quedó en la nada,
te fuiste sin decirme cuánto me amabas.
El sillón quedó vacío
en aquel rincón del olvido,
tu risa sabia resuena en mi oído,
tus consejos los guardo con cariño.
Tus abrazos de amor,
los abrazos que ya no tienen dueño,
y extrañar cada día tu calor,
y esperar encontrarte en mi sueño.
El dolor que siento hoy en mi alma
solo de pensar que no estás conmigo,
pero sé que ahora descansas en calma
y recordaré cada momento con mi viejo amigo.
NO PUEDO DORMIR
Un pensamiento se apodera de mi mente,
algo que ni yo misma entiendo;
dentro de mí algo está presente,
pero todavía no lo comprendo.
El aire se siente frío,
mi cuerpo temblando sin parar;
en mi piel recorre un escalofrío,
es algo que no puedo calmar.
Trato de calmar un poco mi mente,
de cerrar mis ojos y poder descansar;
solo trato de ser paciente
y mi tranquilidad poder alcanzar.
La luna llena me acompaña
en esta noche que no puedo dormir;
sus sábanas son las montañas,
sé que ella no se va a ir.
POR EL CUMPLEAÑOS DE MI MAESTRO JOSÉ EUGDALGO DÍAZ
Hoy te felicito por tu cumpleaños,
un día especial lleno de alegría;
hoy que cumples otro año,
celebrando que hoy es tu día.
Mi maestro de literatura,
luz que alumbró mi camino,
gracias a ti aprendí la escritura,
un hombre fuerte y masculino.
Díaz es su apellido,
sabiduría es su nombre,
hombre que la literatura ha convertido
en un inteligente y sabio hombre.
Muchas felicidades en tu día,
que lo pases feliz,
que tu vida sea de mucha alegría,
gracias por dejarme ser tu aprendiz.
REGÁLAME UN MINUTO MÁS
El tiempo es un ladrón,
la vida es tan corta;
el tiempo me robó tu corazón,
y mi alma quedó rota.
Si me lo regalas un minuto más,
quiero decirte lo que no pude;
no quiero que te vuelvas a ir jamás,
de mi cariño no dudes.
Un último abrazo,
una triste despedida;
quiero ir contigo, agarrada de tu brazo,
sé que me dolerá tu partida.
Quiero que vuelvas,
aunque sea un segundo;
y desde que no estás,
estoy sola en mi mundo.
TE NOMBRO EN EL SILENCIO
Te nombro en el silencio de las cosas,
cuando la tarde inclina su cabeza
y el viento, con sus manos temblorosas,
acaricia la piel de la tristeza.
Te pienso cuando el cielo se oscurece,
como un farol que lucha con la bruma,
y en cada sombra tu figura crece,
hecha de amor, de lluvia y de espuma.
Tu risa, campanario de mi alma,
resuena en los rincones de mi pecho,
y aunque el mundo me pida que esté en calma,
se incendia el corazón con tus besos que sanan.
Amarte es mi manera de entenderme,
mi fe sin religión, mi luz, mi fiebre;
si el tiempo ha de olvidarte o retenerme,
prefiero ser amor, aunque me quiebre.
UNA CARTA HASTA EL CIELO
Una carta destinada al cielo,
donde tu alma descansa;
a ti, mi bello abuelo,
en ti hallo una esperanza.
Te extraño tanto, mi abuelo,
tengo un vacío en mi alma;
siempre que veo el cielo,
mi tristeza se calma.
Quisiera que vivieras,
Dios decidió el destino,
aunque tú no lo escogieras,
y así tomaste tu camino.
Un abrazo y un beso te mando,
espero te llegue hasta el cielo;
mi abuela te sigue amando,
te quiero, mi bello abuelo.
YO, MUJER DEL MAR
Soy la que nace donde muere el día,
entre espuma y canto de gaviotas viejas;
el mar me hizo suya con poesía,
bordando en mi piel sus olas y quejas.
Camino descalza sobre la marea,
no temo al abismo ni a su voz herida;
llevo en la sangre sal que centellea
y en el pecho historias que nadie olvida.
Una vez amé y no fue mentira,
pero el viento se lo llevó al ocaso;
desde entonces, solo el mar me respira,
y en sus brazos hallo mi único abrazo.
No soy de la tierra ni del cielo inmenso,
vivo entre sirenas, sombras y espuma;
soy libre, soy fuego, soy silencio denso,
y a veces, también, la soledad me abruma.
Pero sigo, siempre, sin detener paso,
con la frente alta, el alma mojada,
porque soy mujer… del mar del fracaso,
del amor que espera… y de la nada.
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