La enciclopedia del silencio

La enciclopedia del silencio

Sin Identidad

07/02/2026

Ya no soy analfabeta. Tras pasar días y noches enteras en la quietud de mi cuarto, aprendí a leer mucho más que palabras; aprendí a descifrar la enciclopedia que mi padre compró un día. Mientras el mundo esperaba que yo fuera una chica común en la escuela, yo me sumergía en textos viejos, construyendo un santuario entre cuatro paredes. Desde entonces, camino sola.

Ese refugio me sostuvo durante los altibajos de desamores que, inevitablemente, se convirtieron en versos. Hace meses, encontré en la red un espacio donde la coherencia y la ortografía importaban menos que el desahogo. Allí, sin el peso del juicio ajeno, me liberé. Plasmar mis sentimientos sin filtros fue mi verdadera escuela de madurez; fue el acto de arrojar mis emociones al vacío para ver qué eco devolvían.

Hoy, después de haber bebido de libros que guardan sabiduría eterna, mi búsqueda exhaustiva ha terminado: me he encontrado a mí misma. Y el resultado de ese hallazgo es un deseo irrevocable de soledad. He aprendido a forjarme en mi propio refugio y ya no acepto compañías que solo traen conversaciones huecas. Mi silencio no es azaroso, es estratégico. Mi tiempo ha dejado de ser una moneda de cambio para convertirse en oro.

Entiendo que los demás no lo comprendan. Es lógico que señalen mis ausencias en fiestas o reuniones, que critiquen mi cambio. Tienen razón: ya no soy la de antes, aunque todavía no soy del todo la que quiero ser. Pero he aprendido a llevarme conmigo misma, a disfrutar de mi propia piel, y me gusta cómo se siente esta nueva arquitectura de mi ser.

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