Hay que entender que la vida es un trabajo. No se hace para ganar dinero, ni para ser famoso. Se hace para lograr una conexión intersistemal entre todos nuestros ámbitos individuales y características personales.
A diferencia de un negocio, la vida no es para ganar dinero, al menos que veamos la vida como un negocio, lo cual no es eficiente. La vida no es una red social para escalar en popularidad, no es un jardín en el que sembrar. La vida no tiene un objetivo definido materialmente sino en su lugar un objetivo cuyo fin es la conexión entre diferentes objetivos.
El propósito de la vida consiste en buscar la manera de que nuestros objetivos y fines necesarios para uno mismo sean realizados y formen parte del mismo ecosistema. Básicamente la vida no es una meta, sino el arte de planificar metas a corto mediano largo y eterno plazo.
Mencioné antes que la vida es un trabajo y bajo este sistema de afirmación podemos reconocer que la vida y por consigna el hecho de vivir son deberes permanentes dentro de nuestra existencia.
Bajo este punto de vista podemos entender por qué estamos vivos, pues somos concebidos para crear orden dentro del universo y en nuestro ambiente.
Por eso los invito a que vean su vida como un sistema de gestión de objetivos, vean sus acciones como el medio para cumplirlos y véanse a ustedes mismos como el agente responsable de todo esto.
OPINIONES Y COMENTARIOS