El eco de una intimidad marchita

El eco de una intimidad marchita

Sin Identidad

04/02/2026

Me enamoré de ti sin haberte visto, un amor forjado en la etérea melodía de tu voz. No sé cómo sucedió, ni encuentro las palabras exactas para explicar la facilidad con la que te amé y la angustia que hoy me provoca recordarlo. Aquel apego profundo, casi visceral, me hizo sentir que dejarlo todo a un lado sería imposible, aunque ahora, en retrospectiva, parezca que lo hice sin esfuerzo. Quizás, simplemente, yo no era la persona que tú anhelabas, o mi alma ya no encajaba en el molde de tu mundo. Y entonces, un día, te despiertas y la claridad te golpea como un puño: comprendes que no puedes seguir ahí, no importa cuánto amor aún arda en tu pecho.

Todavía te veo en mis sueños. Son apariciones fugaces, a veces difusas, nunca como hubiese deseado que fueran en la realidad, pero irrumpen con la misma insistencia con la que el sol rasga la oscuridad de las mañanas. Es en esas horas de duermevela donde vas comprendiendo que cada cosa tiene un sentido, incluso si la lógica se siente esquiva y el camino de este juego llamado vida sigue siendo incierto.

Me imaginé contigo innumerables escenarios, futuros que ni siquiera podrías sospechar, sueños construidos con la fragilidad del cristal. Pero jamás, ni en mis peores presentimientos, me hice a la idea de este final. Es absurdo aferrarse a esos recuerdos, y quizás más insensato volcarlos aquí, sobre estas líneas, cuando ya no queda nada que rescatar, ningún sentido que buscar. Sin embargo, siempre he creído en la urgencia, en la necesidad de expresar lo que se siente y se piensa justo en el momento oportuno. Tal vez este no sea el instante ideal para decirlo, pero lo he pensado más de una vez, y lo que sucedió ayer  no como una excusa para justificar, sino como un detonante para recordar   me exige plasmarlo.

A veces, la tarde me encuentra anclada a la ventana, la vista perdida en el horizonte, y me pregunto: ¿qué hubiera sido de mí si no me hubiese alejado aquella madrugada? ¿Cómo sería mi vida contigo ahora mismo? No lo sé. Pudo haber sido un beso eterno, la caricia perpetua que ahuyentara mis miedos o, simplemente, una mierda completa de la que hoy estaría intentando escapar. Pero basta ya. Las cosas son como son. Solo queda aceptar la realidad, por cruda que sea, y dejar que el tiempo haga lo suyo.

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