Hay almas que nacieron para ser azules: Tristes, frías, envueltas en un aura de pesar.
Hay almas que se encuentran con un destello de alegría, algunos días y confían en tiempos mejores, aunque el destino ya esté escrito y las vuelve a poner en su lugar.
¿Qué sentido tiene creer que la tristeza es temporal?
Si mi solar, mi lunar y mi ascendente me lo han marcado ya.
Nuestras almas azules se encontraron y pensé que el rio se tornaría a la calma, que vendrían tiempos de bienestar;
Equivocada estaba yo tanto, no sabía que las heridas apenas se iban a fundar.
No fue el doloroso adiós ni el tortuoso estar.
Fue la idea imaginaria no cumplida,
La expectativa de amar muerta en vida,
La certeza de que mi alma azul nunca feliz va a poder estar.
Discúlpeme aquel que se consuma en mi abatimiento,
Pero cuando el alma escoge su color azul natural no hay forma de escapar al sufrimiento.
Aunque hay consuelo en los bellos momentos,
Esos escasos que, mantienen el equilibrio y no hacen que, desista de la vida misma y su encanto eterno.
Genoveva Bridghide
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