Voy a dejar pasar la lluvia dentro de mí,

a ver si en verdad se vuelve río,

y que me salten de paso, salmones en el pecho,

viajen con mi sangre en saltos tibios,

suban hasta mis bordes

y me salpiquen de espuma y algas

hasta que no pueda ver.

Conozco el milagro de hielo y niebla

que acusan de ser lo mismo,

pero volver a nacer como he oído,

eso … eso ya es otra cosa.

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