Desde ahora, en una hora, observo
lo que antes fue ilusión del tiempo,
sin decir que había más que olas
en el mar de tus ondas.
A veces el silencio,
otras el gris,
y en ocasiones
el aroma de tu sombra.
En tu sed encontré
el calor de un abrazo,
en mi regazo
un suspiro para el frío.
Somos lo que nunca fuimos.
En un lugar sombrío nos encontramos,
donde el blanco era nido
para un sol
que jamás tendrá un lugar vacío.
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