Los sherpas de la flor

Pensamientos opuestos, falsas hipótesis y conclusiones encontradas pueden hacernos perder en un laberinto de dudas del que difícilmente podamos salir. Caminamos esos pasillos de ida y vuelta mil veces hasta creer que encontramos una verdad, la cual casi siempre está salpicada por la mentira. Que fácil sería si existieran sherpas del cerebro, seguramente nos evitarían innecesarias noches de desvelo. Sherpas, como los que solía haber en mi barrio…

Cuentan las viejas que por las calles de San Antonio de Padua vagaban grupos de Sherpas, traídos de quien sabe dónde, que ayudaban a los vecinos y extranjeros a encontrar una salida a las laberínticas calles antes de que la parca los alcance. También cuentan que la parca una vez se perdió y por 3 años no hubo lágrimas derramadas por seres queridos que se iban llevados a garrotazos por la misma muerte hasta las puertas del otro mundo. Muchos creían que las calles de Padua no eran más que espirales que terminaban en las puertas del infierno, tiempo después descubrimos que tenían forma de flor que un fanático de la marihuana diseño en uno de sus trances más profundos.

Una noche de 1955 un viajero se perdió en nuestras calles. Durante varios días y varias noches vagaba sin alimento, sin agua, sin destino. Al cabo de dos años logró salir y liberó al viento gritos de júbilo, no hacía más que repetir “¡VIVA PERÓN, CARAJO!”, pero el presidente por ese entonces era Pedro Aramburu y fue callado de un balazo en el pecho.

Ante este crimen politico, vecinos se auto convocaron en la plazoleta que esta ubicada frente a la iglesia para encontrar una solución a la gran cantidad de extravíos. Un grupo de herreros quería juntar dinero para cerrar con rejas las calles conflictivas, los carpinteros querían hacer barricadas de madera, pero las viejas se pusieron en contra, y cuando las viejas se ponen en contra tenés dos soluciones, pones las novelas y las sentás frente a la tele o decís que en la verdulería dan boletos para el sorteo de una tv color. El verdulero tuvo un mal día, pero el resto de la población llego a una solución que dejo conforme a todos: Traer Sherpas.

Al principio trajeron Sherpas truchos, habrán sido 8 o 9 pares que poco a poco se fueron perdiendo. Finalmente mandaron Sherpas verdaderos, laburaban a cambio de propinas, gallinas y bolsas de arroz. Se cree que salvaron cerca de medio millón de vidas, las cuales no considero que hayan sido salvadas, más bien creo que fueron desviadas del destino natural que les dio el libro de la vida.

Fueron años dorados para los sherpas, se los podía ver recorrer las calles en Ferraris, las propinas eran abundantes, al igual que los pucheros de gallina, pero la llegada del GPS hizo que tengan que buscar nuevas formas de vivir. Hoy en día tienen un mercado en la esquina de Av. Calle Real y Scalabrini Ortiz. La locura de la fama que supieron tener y ya no tienen les hizo perder el habla, ahora solo dicen dos o tres palabras como mucho, “Moneda” y “no entendo” son las predominantes en su vocabulario.

Lamentablemente las calles Maza, Lavallol de acosta y Gaona siguen cobrándose víctimas. Ellos ya no están allí para ayudarlos, salvo que pasen llevando el changuito de alguna vieja hasta su casa y en el camino de regreso quieran hacer una changa, aunque por más que lo intenten, los perdidos no les entiendan una puta palabra de lo que dicen.

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