El Testamento de la Existencia

El Testamento de la Existencia

Victor G Linote

24/01/2026

Hay noches en las que el resplandor de la pantalla es la única luz que interroga al silencio. Me detengo frente a la página y me pregunto: ¿Por qué escribo? ¿Qué busca esta pluma que a veces avanza con paso firme y otras tropieza en la duda? Confieso que estas palabras no son más que el rastro de alguien que intenta descifrar su propio camino.Habito ya esa estación de la vida donde la mirada se vuelve más lenta y profunda. Se han quedado atrás las ínfulas de inmortalidad de la juventud; aquellos días donde el tiempo era un océano infinito que nos atrevíamos a surcar sin brújula. Hoy, el horizonte se perfila con una claridad distinta: reconozco la finitud de mi paso, el cierre natural de este gran paseo.Sin embargo, he aprendido que la vida y la existencia no son la misma orilla. La vida es el viaje que termina; la existencia es el surco que queda en la tierra.El arte, en todas sus formas, es el puente hacia esa infinitud. Pero no solo el arte que se cuelga en galerías o se imprime en libros. Vivir también es un oficio de orfebre. Existe quien trasciende en el surco de un campo labrado, en el desvelo de un padre que construye el futuro de sus hijos, o en el gesto invisible de quien sostiene el mundo con su trabajo cotidiano. Todos esos actos son trazos de un pincel invisible sobre la memoria de los otros.Por eso, estas líneas son mi testamento vivo. No busco el estruendo del mundo, sino el eco en la vastedad de los afectos cercanos. Escribo para que mi pensamiento no sea ceniza, sino una antorcha que pase de mano en mano. Al final, todos somos navegantes dejando una estela: un testimonio, mudo o sonoro, que nos permite seguir existiendo en el tejido de quienes nos suceden.

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