Primeros Años

Primeros Años

Jaime RV

22/01/2026

PRIMEROS AÑOS

Todo comenzó apenas pude gatear… siempre estuve ligado a una pelota de fútbol, cuando ya empecé a caminar nunca más me despegué de ese objeto circular que me hacía soñar. A los 15 años tomé la decisión que cambió mi vida para siempre, tuve que elegir entre seguir mis estudios de bachiller o el fútbol. Para mi familia fue una decisión difícil, pues no me apoyaron al principio y causó gran molestia en ellos…. Pero así fue, gracias a unos amigos de unos familiares (De esos que siempre aparecen cuando debes tomar alguna decisión difícil y están porque deben estar para la historia de tu vida), me aceptaron para irme a presentar pruebas en las inferiores del club Central Amarillo y azul en el sur del continente, la idea era estar 2 semanas (A ver si tenía lo necesario a ver si podía quedarme allá o no). Gran esfuerzo hizo mi familia (Pese a no apoyarme, pero sé que en fondo si creían en mi) para pagarme los viáticos.

Tuve un gran nivel en esas 2 semanas y pude quedarme en el club en la casa de los jugadores menores. Este club tenía más de 100 años, estaba en la segunda ciudad futbolística más importante del país y mi acogida fue grandísima, la verdad me sentí muy bien y como en casa.

Los entrenamientos eran fuertes y exigentes, pero uno entendía que lo estaban preparando para el futuro, había muchas divisiones de juveniles, la competencia era feroz y había muchos talentos dentro de las inferiores del club. El primer año fue difícil, pues adaptarme a estar lejos de casa y en un entorno tan competitivo sin saber mucho de la vida, fue realmente difícil. Siempre recibí el apoyo de las personas dentro del club, pero como digo la competencia era fuerte por sobresalir y a veces el compañerismo se dejaba de un lado por querer llegar a lo más alto. Hubo muchos entrenamientos y partidos siempre, no recuerdo cuantas veces jugué ni cuantas veces hice goles o me expulsaron o me sacaron antes de acabar el primer tiempo… La parte de la preparación física y táctica era lo más importante, aunque siempre debía salir a comerme la cancha.

Para el segundo año muchos se fueron y otros llegaron. Los que nos quedamos y de acuerdo a lo que escuchábamos dentro del club, nos perfilábamos para formar parte de la segunda división del club, cosa que era un gran logro pues estar ahí era casi tocar la gloria y estar ad portas de jugar en primera. Durante todo el año me gané la posición de titular y entre buenas y malas actuaciones me gané la confianza del profe de inferiores. Podía esperar que el año siguiente fuera promovido a segunda, así que fue otro año enfocado en prepararme físicamente y con la gran ilusión de jugar el siguiente año en segunda.

Cuando uno está tan joven y lleno de ilusión, los años se pasan a veces muy lento o a veces muy rápido, se distorsiona la realidad respecto al tiempo, pues la vida está floreciendo y en su máximo esplendor (De acuerdo a como le vaya a uno… o todo es muy rápido si va bien o muy lento si no es así). El tercer año tal vez fue uno de los más gloriosos que tuve jugando al fútbol, pues ya llegué a segunda división, pedí el número 21 y empezaron una serie de éxitos. Durante el primer semestre del torneo jugamos 19 partidos, ganamos 15 y perdimos 4, estábamos en la punta del torneo de segunda, yo había marcado 12 goles e iba de goleador del torneo. Al equipo de primera no le iba tan bien, pues marchaba a mitad de tabla y se habían lesionado varios jugadores importantes. Debido a esto, para el segundo semestre fuimos llamados algunos jugadores de segunda a ocupar la lista de reservas por si era necesario en algún momento que entráramos, pues la tasa de lesiones era el pan de cada día en el vestuario de primera.

A partir de ahí en segunda fue poco lo que jugué y no volví a marcar, pues siempre estaba concentrado con el equipo de primera… Mi debut soñado llegó, con el número 36 a la espalda… En la fecha 24 del torneo. Entré en el segundo tiempo al minuto 69 de un partido visitando la capital contra el equipo de la V Azul, íbamos perdiendo 2 a 0……. y al final perdimos 3 a 0… fue un desastre mi debut, pues toqué el balón 3 veces, recibí una falta y eso fue todo en poco más de 21 minutos. Nos quedamos en la capital pues el siguiente partido también era allá contra uno de los grandes, el equipo de la banda roja cruzada, no había mucha esperanza en ese juego y el ambiente estaba muy malo en el camerino debido a la derrota y al momento que vivía el equipo.

Llegó el día del partido y yo a la banca como era de esperarse (Bien por mi) … El estadio estaba a reventar y sólo se escuchaban insultos hacia nosotros, era un ambiente demasiado pesado para los más chicos, aunque al capitán y a los más veteranos ese tipo de cosas les hacía hervir la sangre… El partido se empezó a jugar como era de esperarse… Ellos encima todo el tiempo, nosotros solo lucha y aguante, soportamos el primer tiempo 0 a 0, lo cual estaba muy bien luego de la derrota 0 a 3 con el equipo de la V. El segundo tiempo fue muy parecido al primero en todo, salvo que el equipo de la banda logró anotar al minuto 75… Se nos desmoronó el castillo de arena, pues no había más planes que no perder… El profe hizo 2 cambios de urgencia buscando que sucediera algún milagro y pues era claro… No me tuvo en cuenta… Igualmente, yo estaba muy asustado como para entrar en semejante circo romano…. 10 minutos después que nos anotan se lesiona uno de nuestros delanteros, sufre una entrada fuerte por la espalda y no va más…. El profe mira al banco y me ve…me señala mirándome con ojos apagados… solo dice “entras” … como puedo me safo la sudadera, me pongo las canilleras, los guayos, elongo lo que puedo y a la cancha…. Y ahí estoy, más por cumplir que por tener alguna convicción de querer entrar o de querer sentir toda esa presión que ejercían mis compañeros, el club, los rivales, el estadio, la vida……..

Restaban 3 o 4 minutos, no recuerdo claramente cuando ingresé… Solo corrí a ocupar la posición que me asignaron… nunca recibí un balón, no me la tiraban y solo tenía un central del equipo de la banda cruzada encima que me repetía… “sí me pasas, te parto” …amedrentado, presionado, sin ningún atisbo de lucidez…. Así fue como anoté ese día… Al minuto 90 nos pitan tiro de esquina, el capitán de nuestro equipo que era un central grandote, me pasa por el lado y me dice…” cabeceo… te queda y la metes” …(Al día de hoy estoy seguro que sólo lo dijo para animarme)….nuestro equipo cobró el tiro de esquina… nadie de nuestro equipo la tocó… tras varios rebotes entre los defensas rivales , la pelota queda picando… a algo así como 30cms del piso y a menos de 1 metro de la portería… exactamente no sé si había alguien cerca o no… sólo veía la pelota … pero sí, estoy yo y sólo la toco con la pierna zurda y veo como lentamente el balón entra y besa la red…. Es gol nuestro… empatamos…. GOL MIO…… EMPATÉ.

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