Conoces los lunares de mi espalda,
te gustaba contarlos.
Mi desnudez,
un café entre mis manos.
-Estas muy sexy-,
Me decías.
-Tu piel me deja traspasar tu cuerpo-,
Me decías.
-Es hacer el amor sólo con caricias-
Yo callaba y reía;
con esa risa serena
que sólo tu podías arrancarme,
haciéndome sentir sólo yo,
con caricias infinitas,
ternura sin fin,
música para dos.
El regalo de la vida,
el regalo del amor.
OPINIONES Y COMENTARIOS