Hablar de uno mismo no es una tarea fácil, ¿verdad?
Pero voy a intentarlo…
Sumergirme en mi identidad es encontrar una forma de sonreírle a la vida y registrar un poco de cada día. Tengo algunas certificaciones en la mochila, pero no son ellas las que más dicen quién soy. Me reconozco, sobre todo, en el valor del carácter y en un buen café acompañado de una buena historia.

Vivo en Natal, en Rio Grande do Norte, mi Londres nordestina. Y si quieres invitarme a comer un creme de frango, cuenta conmigo. Hay cosas que no se dicen en voz alta, pero se escriben. Si ese es tu momento, mi blog puede ser tu lugar.
Todos los días aprendemos algo nuevo, y conmigo no fue diferente. Puede parecer que nunca tuve motivos para rendirme, pero la verdad es que enfrenté muchos. En algunos momentos incluso pensé en parar y, de hecho, llegué a desistir. Fue entonces cuando necesité levantarme y seguir adelante, más fuerte que antes. No siempre tuve una buena escritura, algo que llamara la atención de alguien. Aun así, había dentro de mí un sonido fuerte y una voluntad de continuar. Nunca imaginé que un texto mío sería visto por más de 1 millón de personas.
Así, con cada intento, fui ganando más fuerza. Hoy escribo sin atarme a las críticas, porque sé que no se puede agradar a todo el mundo. Sigo aprendiendo un poco cada día y haciendo lo que realmente me gusta: escribir con el corazón.
Un lápiz y algunos pedacitos de papel me mantuvieron en un buen camino, guiándome hacia el conocimiento y lejos de la oscuridad.
Publiqué mi primer libro de poesías, llamado *Versos Para Refletir*, que está disponible tanto en Amazon como en Clube de Autores, y difundo frases por este mundo virtual. Tal vez ya te haya gustado alguna frase o texto mío y ni siquiera te diste cuenta de que era de mi autoría.
Para ser sincero, aprendí mucho conmigo mismo. Primero, poniendo a Dios al frente de mis elecciones. Y luego, entendiendo que necesitamos confiar en nosotros mismos, incluso cuando todo parece que va a salir mal; en algún momento las cosas empiezan a salir bien. Aprendí que no soy dueño de la verdad y que las ideas pueden ser tanto colectivas como individuales, en cada expresión que creamos. Independientemente de cualquier cosa, todo en la vida exige muchos intentos hasta que funciona.
¿Qué camino es el que quieres seguir en tu vida, ahora mismo? A veces nos dejamos llevar por el ego, principalmente por las cosas que llaman nuestra atención. A veces parece demasiado bueno, y hay quienes creen que todo lo que hace bien es realmente bueno. Pero quizá, si cerráramos los ojos por un momento, veríamos todo con más cuidado, con más claridad. Si escucháramos más lo que viene de dentro, en lugar de mirar solo por fuera, sin prestar atención a las partes importantes que forman parte de nuestro aprendizaje.
Intentar, equivocarse, volver a intentar y buscar mejorar nos hace hacer lo que nos gusta con más amor. Y todo se vuelve más ligero. Poco a poco, vamos dibujando. Nuestros garabatos se convierten en arte, brillo, vida. No importa qué sea o por dónde empieces, lo importante es continuar, porque es intentando como creces y mejoras tus habilidades con el tiempo. Desde una comida sencilla hasta una gran obra de arte, intenta cuantas veces sea necesario.
Y aunque eso no te lleve exactamente a donde querías, siempre habrá un aprendizaje en el camino. Por eso, haz lo que te gusta.
Ah, un secreto: amo escribir (pero no lo divulgues, ¿eh?).
OPINIONES Y COMENTARIOS