No se trata de vampiros ni de zombies ni de lobos.

No se trata de vampiros ni de zombies ni de lobos.

HAYOKO

14/01/2026

Se cuenta una historia a medias de monstruos que merodean y se esconden. Los reales monstruos no se ocultan. Y así se estuvo viviendo por largos años.

Una noche de tormentas, porque sí, soy la narradora y quiero que comience en una noche tenebrosa y oscura para no romper con el cliché.

Una noche de tormentas, de tormentas de esas que olvidas quién eres para fundirte en las sábanas y dormir.

Pero en media del edificio en ruinas donde fuiste a descansar no es el reconfortante lugar para hacerlo.

No tenías cómo saber que justo allí donde te refugiabas de la lluvia verías las inquietantes realidades que luego un incrédulo psiquiatra diagnosticaría como esquizo.

El elegante vestir te haría confundirte, pero el interducto vocabulario hizo lo contrario. Dos almas suplicaban. Dos rostros con surcos de rímel y polvos mágicos.

Allí no importaban.

Nadie sabría del final de aquello.

Menos tú. Tú lo sabrías todo.

Pero jamás ganarías nada.

El líquido carmín formó surcos en el suelo. Los tendones rotos sonarán por siempre en tus tímpanos. Los gritos no, esos jamás dejaron las gargantas sangrientas.

Muñecas de madera caerían de sus soportes.

Ninguna de las formas que pensaste de morir serían siquiera un ápice de lo que se vio.

Jamás pensaste que disfrutarías del llanto silente de un cuerpo en futura descomposición.

Y nunca creíste que podrían saber de tu presencia en aquel acto de rendición.

La garganta se te aprieta, el miedo jamás entró y que te brindaras el golpe final fue tan tentador que la mente se salió de control y dibujó finas líneas rubí por toda la espina dorsal.

Disfrutaste la sensación, y olvidas el lugar donde estás, lo próximo que recuerdas son las sirenas llegando al lugar. Los polis viendo cómo ignoras su presencia y llegas más adentro.

La hermosa sonrisa de satisfacción artística hace temblar las mentes de los que luego verían la palabra Libertad escrita en sangre y con cuerpos pegados al asfalto.

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