El fraude más aplaudido
JOSE E DIAZ F.
Los medios alzaron la voz antes del alba:
“Ya ganó tu candidato”, dictaron sin pudor.
Mientras otros decían: no es posible,
yo voté distinto, yo creí en la razón.
La voz del norte señaló al elegido,
“Debe ser él”, dijeron sin explicar.
Y se aplaudió su desdén como virtud,
se celebró el desprecio como señal.
Caravanas llenaron las calles vacías,
banderas al viento, conciencia dormida.
No había acuerdo, no había verdad,
pero el fraude ya estaba firmado en silencio.
Se compró la conciencia con oro verde,
billetes manchados de falsa esperanza.
Se perdió la cordura en nombre del triunfo,
y el aplauso ahogó a la balanza.
Se aplaude lo inmoral como si fuera progreso,
los valores se venden al mejor postor.
La justicia calla, la ética huye,
y el pueblo aprende a aplaudir su dolor.
País que busca ser libre y despierto,
¿cómo celebras tu propia prisión?
Cuando el fraude gobierna con vítores,
la libertad muere entre ovación.
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