Hay un fuego que no quema a quien lo mira, sino a quien se atreve a tocarlo, fuego que bautiza e hipnotiza.

Su luminar hace que el miedo se vuelva solo ceniza y que el alma encuentre por fin su derecho de ver lo que estaba ocultó.

Bendito calor que vuelve más humano al que nace bajo su destello, bendito arcano que no sabe de hipocresía y que desaparece el dolor a medio día.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS