Cuando viajé a Italia, moría por conocer al tano de mi vida, no sucedió. 

Cuando viví en España, tuve el mismo anhelo. 

Más de 20 años después, lo encontré, nació y creció en la misma ciudad que yo. 

Cuando  nos conocimos, vivía, aún vive, a metros de mi casa.

Tano mío, tan guapo, tan viril, demos un paso más y vivamos ese romance italiano.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS