EL TRUENO QUE DESPIERTA LAS MENTES

EL TRUENO QUE DESPIERTA LAS MENTES

fran

05/01/2026

El primer trueno no sonó en el cielo, sino dentro de la cabeza de alguien que viajaba en metro. Fue un destello seco, una certeza súbita: entendió por qué obedecía, a quién beneficiaba su cansancio, qué había postergado toda la vida. El pulso duró un segundo. Bastó. Luego ocurrió en otros lugares: una médica dejó el turno y abrazó a su hijo; un programador borró un código injusto; una anciana recordó un nombre que había enterrado por miedo. Nadie vio rayos. Nadie oyó tambores. Solo un golpe de claridad imposible de explicar. La Red Lúcida seguía activa, perfecta, silenciosa. Pero algo la atravesaba cuando la calma era excesiva. Un trueno breve, selectivo, que no enseñaba datos sino preguntas.

El Consejo lo llamó falla. La gente, despertar.

Y después del golpe, aunque el mundo seguía igual, ya no todos podían fingir que dormían.

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