El año 2025 quedará marcado como un tiempo de siembra, consolidación y madurez en la trayectoria literaria de Francisco Gallardo Perogil. Un año en el que la poesía no solo ha sido escritura, sino también presencia, diálogo, voz compartida y huella digital. Un año vivido desde la palabra, pero también desde el silencio que la precede y la emoción que la prolonga.
Un año de creación consciente
A lo largo de 2025, la poesía de Francisco Gallardo Perogil ha seguido profundizando en los temas que vertebran su universo creativo: el tiempo interior, la memoria, la naturaleza como espejo del alma, las sincronías y los espacios donde lo cotidiano se vuelve revelación. Sus versos, serenos y reflexivos, han continuado ese camino de depuración expresiva que busca decir más con menos, dejando respirar al lector entre imagen e imagen.
Este año no ha sido solo de escritura, sino de conciencia poética: cada poema como acto de presencia, como diálogo íntimo con quien lo lee, como invitación a detenerse.
“Diálogos al atardecer”: la palabra compartida
Uno de los hitos más significativos de 2025 ha sido la presentación del libro Diálogos al atardecer, una obra que simboliza perfectamente el espíritu del año. El atardecer —ese umbral entre la luz y la sombra— se convierte en metáfora del encuentro, de la conversación pausada, de la escucha.
La presentación del libro en Fregenal de la Sierra no fue solo un acto cultural, sino un encuentro humano. Un espacio donde la poesía se hizo voz, cercanía y emoción compartida. Allí, los versos dejaron de ser páginas para convertirse en experiencia viva, confirmando que la poesía sigue teniendo un lugar esencial cuando se ofrece con verdad.
Lecturas, presentaciones y presencia cultural
Durante 2025, la obra de Francisco Gallardo Perogil ha seguido ganando visibilidad en distintos ámbitos: lecturas públicas, presentaciones, espacios culturales y entornos digitales. Cada aparición ha reforzado una idea clara: la poesía no es un género minoritario cuando conecta con lo esencial.
La relación con los lectores se ha vuelto más directa, más cercana, generando un diálogo continuo que va más allá del libro y se extiende a la reflexión compartida, a los mensajes recibidos, a la resonancia íntima de los poemas.
Expansión digital y consolidación de la identidad literaria
Otro aspecto clave de 2025 ha sido la consolidación de la identidad digital como poeta. El panel de conocimiento, la presencia en buscadores, la organización de contenidos y referencias han ido configurando un espacio coherente, reconocible y fiel a la esencia del autor.
No se trata solo de visibilidad, sino de coherencia: que lo que aparece en el entorno digital refleje con honestidad la voz poética, la trayectoria y el sentido profundo de la obra. En este camino, 2025 ha supuesto un avance firme hacia una proyección literaria más amplia y ordenada.
La poesía como forma de estar en el mundo
Si algo define este año es la confirmación de una forma de entender la poesía no como escaparate, sino como manera de habitar el tiempo. La poesía de Francisco Gallardo Perogil no busca el ruido, sino la permanencia; no la prisa, sino la hondura.
En un mundo acelerado, sus versos proponen pausa. En un tiempo de exceso, ofrecen esencialidad. En medio de la dispersión, invitan al recogimiento.
Mirando hacia el futuro
2025 se cierra como un año pleno, pero no conclusivo. Es un punto de apoyo desde el que seguir creciendo: nuevos proyectos literarios, expansión de la obra en otros formatos, mayor presencia cultural y, sobre todo, la continuidad de una voz que sigue fiel a sí misma.
La poesía continúa. El diálogo sigue abierto. Y el atardecer, lejos de ser un final, se revela como un espacio fértil donde la palabra encuentra su verdad más profunda.

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