DESPIERTA LA MAGIA
Apenas quedan dos estrellas brillando serenas, entre las brumas de este frío amanecer de noviembre.
El latido armónico de tu pecho y la paz de tus manos, tan sentidas, son suficientes para volver a encenderme.
Contemplo el brillo inagotable de tus ojos y despierta la magia… Y la vida se expande en mil colores… Se enternece.
Un susurro de eternidad nos une en un instante perfecto, y regresa la calma, y todo el espacio es diferente.
Tú y yo, en comunión sin límites, enlazados entre corazones que lucen… La certeza de un amor claro y consciente.
Francisco Gallardo Perogil

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